martes, 7 de enero de 2014

si no se gana pasta...

Antes de hablar de las casillas amarillas del Monopoly (que seguramente ya os imaginaréis de qué van), toca hablar del "grifo de dinero de Vocento". Bueno, en realidad, después de hablar en la estación anterior de la radio pública, toca habar de la privada, cuyo objetivo necesario y principal, como cualquier empresa del mundo mundial, es ganar pasta. 












Aunque como todas las casillas, van un poco "personalizadas" o "concretadas". ¿Os dais cuenta de una cosa? Desde que cerró Punto Radio, he hablado (a posta, lo reconozco) poco o nada de Punto Radio. En realidad, era para, pasado unos meses, mirar si había muchos comentarios del tipo "es que echo de menos tal programa..." o "desde que cerraron Punto Radio, ya no oigo tal". Ya os ahorro el trabajo de ir entrada por entrada viendo si existe algún tipo de comentario del estilo: no lo hay. Ayer hablé de "El Mirador del Deporte", y nada... vacío total. 

Por eso me hace gracia de que le dieran tanto bombo al cierre de Punto Radio. Me sacaba un poco de quicio eso de que hablaran del cierre como un ataque a la libertad de expresión, como si lo que decían en Punto Radio fueran cosas especiales y únicas... O como si fuera el gobierno el que "dejase caer o cerrase la emisora". No. Y sobre todo, desde las últimas épocas de Punto Radio, "sus puntos de vista", si te pones a comparar con otras radios, periódicos y teles, me salían "repe". 

Me repetía más que el ajo, pero es que ocurre exactamente como cualquier otra empresa de galletas, hacer calcetines o fabricar espejitos: si no se gana pasta, se cierra. Y si eso es una máquina de perder dinero, indignarse porque eso cierra, es ridículo. ¿Que te puedes enfadar con los jefes porque la empresa estaba mal gestionada? Por supuestísimo. Pero eso nada tiene que ver con las libertades de expresión ni nada. Tiene que ver con la gestión de una empresa. 

Chico, chico... de dónde sacaría Vocento tanta pasta. Que aquello comenzara en inversión abultada, se entiende. Que se entienda que estas cosas puede que se demoren años en salir rentables, pues claro. Pero cuando se vio el primer año que aquello no chutaba, no sé por qué insistieron en ese despliegue. El segundo año, cuando se le fueron estrellas, cambió el modelo y eso seguía sin chutar... es que era un poco insistir en el error. Y estaba claro que tener tanta gente currando para algo que no chutaba era perder pasta. No había que ser Sandro Rey ni Silvia Raposo para saber con años de antelación que eso terminaría cerrando. Así que yo me preguntaba: ¿de dónde saca tanta pasta Vocento? No, eso está claro... que si periódicos y tal. La pregunta era: ¿por qué insistían en inyectar pasta en una radio que era un pozo de dinero? Ya no hablo de la tele, que eso no es el tema. 

Por eso, cuando escuché el siguiente radiochip, me quedé ojiplático: 



Estaba muy de acuerdo con los de Punto Radio en que la gestión de los jefes era penosa. Y estoy de acuerdo por supuesto en eso de que gastarse la pasta en estrellitas y que la gente que haga la radio a picando piedra cobre cuatro duros... pues eso ni en una radio ni en una tienda de pipas. Mal.

Ahora, lo de vender o alquilar los postes y echar a la gente... o lo de echar a la gente justo en navidades... Pues sí, es chungo, pero la cosa se acaba cuando se acaba. Y claro que no son los responsables, pero igual que no son responsables los de la cadena de montaje de una fábrica de coches de la gestión de sus jefes, o de la política de precios. Pero eso ya lo sabemos, ¿no? ¡Si hasta Luis del Olmo decía que no le gustaba la programación de su propia radio! Luego no hablemos de manos negras. Hablemos de que el grifo de Vocento mantuvo viva una cosa que no tenía futuro.

Así que yo me pregunto... A día de hoy, ¿de verdad alguien se acuerda de Punto Radio tanto? ¿Ha habido una merma de libertad de expresión por algún lado? Lo primero, puede; lo segundo, obviamente, no.

Por lo tanto, la entrada de hoy representa a todas esas cadenas que fueron reconvertidas, absorbidas, comidas, suicidadas asistidamente... Todas esas cadenas de radio que murieron con más o menos repercusión. A esa Antena 3 Radio que mató... a la COPE antigua. A esos que trabajaron antes en Radio 80 antes de que se la comiese la misma Antena 3. A esos currantes de la Cadena Ibérica, que también superaron el medio millón de oyentes. A los que se tendrían que ir de Radio Voz versión nacional, o a los de Radio España. Supongo que también habría quejas de la gestión que hicieron los jefes, o del diseño de la radio que hicieron los de Somosradio, Zeta Radio - Onda Corazón, la primera Europa FM, City FM... y cuida que en un futuro no haya quejas sobre la poca implantación o lo chungo que será sacar adelante a Gestiona Radio o Libertad FM.

Todas esas cadenitas de radio pequeñitas y alguna grande que cerró también forman parte de la historia de la radio y tenían que tener su casilla. Casi todas tenían un problema: el dinero. Y muchas no duraron tanto ni se pudieron expandir tanto porque no tuvieron el chorro de dinero que misteriosa y sorprendentemente surtía del grifo de Vocento. 

1 comentario:

  1. Me he acordado de ona catalana. Empezó cuando RAC1, y ha acabado como radio deportiva.

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