miércoles, 8 de octubre de 2014

quejas delpinas

Javier del Pino ahora triunfa los fines de semana en la SER, pero hasta hace cuatro días -como quien dice- era el corresponsal en Washington. Uno de los corresponsales más famosos de la radio diría yo. No solo porque ser corresponsal en EE.UU. asegura que estén tirando de él cada poco tiempo en informativos... Además, si tiene ese yo qué sé que qué se yo, y tiene la suerte de conectar con alguien que esté siempre en un programa... Se convierte en "uno más de casa". 

La conexión Cansado-Del Pino, que dura hasta nuestros días, no viene de hoy... Viene de "La Ventana". El rollo que había entre ellos y Gemma hizo que... Bueno, ¡que hoy no es el día de hablar de la sección Del Pino-Cansado! 

Lo de hoy va de una queja improvisada. Una queja que, de paso, hizo que me partiera la caja escuchando la radio por su espontaneidad. Una tarde de 2001 hablaban sobre si en Washington había o no despacho de la SER, o si entraba desde casa. Y pasó lo que vamos a escuchar en el radiochip de la gran queja:


Los programas que venden "buen rollo" y no hacen más que repetirlo, pues...

Y luego están los programas en los que se respira este rollo. ¿Cómo no escuchar "La Ventana" si era... así? Fue un momento guay... de tantos. Y ya sé que os puede parecer una chorrada, pero por momentos como éste uno terminaba siendo fiel a los programas. ¿Os dais cuenta? Llega un momento en que uno piensa que es un oyente que está invitado a una conversación entre ellos. Voy a desarrollar la idea....

Hay dos tipos de "buenrollismo". El que tienen los colaboradores entre sí y que parece que estás en un bar viéndoles y que nadie te ha dado vela en ese entierro, porque no entiendes las bromas o yo qué sé, y los programas en que te sientes integrado en el rollo que se llevan. ¿Dónde está la diferencia? No lo sé exactamente. Es una cosa que se siente. Quizá sea el hecho de que entiendes bien lo que te están transmitiendo, quizá sea el hecho de que la "familiaridad" te lleve a ello... No lo sé. Pero el hecho es que este momento de radio es de los segundos.

Por cierto, este radiochip es de 2001. ¿A que parece radio de antes de hace 3 semanas mismo? 

13 comentarios:

  1. Otro gemmachip, y lo que te rondaré..

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  2. Esto siempre me pasa con los programas de Radio Madrid, como Hoy por hoy Madrid y A vivir Madrid... que están con coñas entre ellos que supongo que solo se entienden si estás con ellos fuera de antena... me hace sentir incómodo.

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    1. Más concretamente -adivino, que soy muy de adivinar- te refieres al "A Vivir, Madrid" de Alberto Granados... Que hay una fiesta y tú no estás invitado. Pero oyes la fiesta desde detrás de la pared.

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    2. Pues a mi, francamente, no me apetece nada que me inviten a una fiesta con Fernando Berlín..

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  3. Voy a decirlo, a mi el buen rollo me molesta. Y los tonillos de Gemma me producen un asco visceral, dejé de oirla por eso. Y no quiero decir que prefiera el mal rollo, no vayamos al 'o blanco o negro', quiero un programa normal, simpático como mucho pero sin mamoneos emocionales.

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    1. O sea, como diría García, "menos jiji jaja". Hombre, para mi mamoneos emocionales son los que se monta ahora Gemma. Lo de hace años no lo era, pero en fin.

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    2. Una cosa son los tonillos y otra que te haga más o menos gracia.

      Es evidente que no se puede gustar a todo el mundo, pero la complicidad que transmite Gemma Nierga es innegable. A ti te produce un asco visceral y, en cambio a mí, cuando la oigo reír a carcajadas, me hace reír también.

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  4. La sección Cansado-Del Pino era lo mejor de la radio en su época. Complicidad, buen rollo, información a la vez que entretenimiento... Tenía muchas cosas de las que valoro en un buen programa de radio. Y como bien dices, una conexión entre ellos dos y Gemma que la hacían muy especial.

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  5. Hablando de todo un poco, a mí me gustaba bastante más Javier del Pino como corresponsal en EE UU, que como presentador de "A vivir que son dos días".

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    1. Como presentador va un poco de "guay". O sea, no en plan postureo, sino de "qué guapo soy y qué tipo tengo". Pero supongo que es su manera de protegerse.

      Me recuerda un poco a Toni Garrido o al Alsina primerizo. Con la diferencia de que Toni necesitaba a un sueco, y este va por libre.

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    2. A mí me gusta también como presentador, aunque sí que es cierto que a menudo intenta resaltar cierta pose "cool" que muchas veces me tira para atrás. Como por ejemplo las canciones que pueden o no pueden sonar en el programa (por cierto, entre otras cosas su gusto por por los grupos a cappella me horroriza), o su obsesión con el uso de palabrotas y el "horario infantil".

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    3. Qué dice de las palabrotas? que no se usen?

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    4. Supongo que por la influencia de los años en Estados Unidos (donde usar palabrotas está prohibidísimo en todos los medios excepto la TV de pago), cada vez que alguien dice alguna se le escucha renegar o echar una pequeña reprimenda.

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