jueves, 5 de marzo de 2015

reducción al absurdo

¿Leísteis el domingo a Jabois en El País? Uno de los protagonistas del relato era un gachupín llamado Wilfredo. Por lo de ARCO, ya sabéis... El vaso del agua que cuesta 20.000 "leuros", que diría Herrera. Cuando el arte contemporáneo termina en un "es que no lo sabes entender"... Malo. El arte debería ser como los chistes buenos... Que hay que pillarlos sin que te los expliquen. Y hay obras solo para "altos niveles" que son como los chistes cultos... que hay que partir de un alto nivel cultural para poder pillarlos. 

Con el arte, igual. No es cuestión de ponernos a hablar de arte... Me encantaría ahora poner algún gabinete de Julia en el que han tratado el tema, y Adriansens se pone todo gritón a decir algo que todos sabemos... Que cuando entra la mercantilización, a veces "lo artista" es hacer convencer al personal de que eso que ven, por muy mierda que ésta sea, cuesta una pasta. Y luego se te revaloriza, se te revaloriza... 

Aún recuerdo una vez que aparecí con un amigo, hace muchos años, en una exposición gratuita por el centro de Zaragoza, cerca de la Plaza de España... Un cuadro verde. Su nombre era un número. Tipo: "nº80". Y era un puto cuadro verde. Arte, dijeron. Yo, flipado, le dije a ese amigo que cualquier logo de cualquier empresa me parecía mucho más arte que esa mierda que me querían vender... Y que el papel pintado de la casa donde vivía de pequeño tenía que ser valiosísimo. 

Los galeristas, en las ferias, lo que quieren es vender. Se acabó.

¿Qué es el arte? Bueno... ahora tendríamos para discutir años y años. Una cosa que nos enseñaban en clase de filosofía es que una manera muy sencilla de demostrar la no validez de una tesis es la reducción al absurdo. Y lo que más me maravillaba es que era una cosa que se podía hacer matemáticamente... Y mejor aún... Lo que aprendí en aquellas clases es que cuando juegas a reducir al absurdo terminabas obteniendo tesis que hacían que nos partiéramos todos de risa. Toda la clase reía con esas reducciones. 

Así pues, vuelvo al tema... Wilfredo, el señor que nos quiere colar un puto vaso de agua por 20.000 euros, y eso de reducir al absurdo. El otro día, en "Tiempo de Juego", en la primera hora, Victorio Duque tuvo al teléfono al señor éste. Y pudimos escuchar lo siguiente, en este radiochip absurdo:



¿Quiénes son los artistas? Yo lo tengo claro... Por cierto, será muy artista, pero si no había notado en ningún momento el cachondeo... malo, malo. Le faltan dos veranos. 

¿Crees que te pueden robar el vaso? Y de lo más curioso es la obra de la sandía... "Es una obra que depende de la época del año". Con este radiochip me parto. 

La mejor pregunta se la hizo el propio Victorio... "¿No temes que te vayan a copiar la obra? ¡Grande! Ahí está la reducción al absurdo. Yo además hubiera preguntado si el polvo que irá entrando le añade algo a la obra...

¿Os dais cuenta? En los tiempos en que los artistas temen que les copien su canción y la pirateen en mp3, cuando nos repiten "que los libros hay que comprarlos", que si la gente muere cuando cierran SeriesPepito... ¿Qué gilipollas puede comprar ese vaso por 20.000 euros si te lo puedes hacer igualito en tu casa? Es la obra más pirateable del mundo. 

Si venden "el concepto", no hace falta ni que me lo piratee... 

Me encantó este rato de "Tiempo de Juego". Conectan con el oyente... Se ponen del punto de vista del oyente. Van sin complejos. Se cachondean como lo harían los oyentes, y consiguen hacer un programa de entretenimiento mucho más potente que muchos programas de los días de diario. Son los verdaderos artistas. 

5 comentarios:

  1. Sí que nota el cachondeo, pero el jeta verdadero lo disimula perfectamente. Mira Valdano, al tío no le oirás nunca un leve atisbo de ironía sobre sus propios conocimientos y aptitudes.

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    1. En cambio, se nota que Sonia Monroy no es una jeta de verdad, si acaso aficionada, puesto que en la charla posterior se dio por ofendida.

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  2. Es equipamiento imprescindible del artista la ingenuidad ante quienes se cachondean de su obra. Aunque te hiera en el fondo del alma, aprietas los dientes y pones cara de despistao.

    Por otra parte, creo que todos habéis picado en la trampa: ¿ha comprado alguien el puto vaso de agua? ¿Cuánta publicidad han recibido el artista y la galerista? ¿Qué te impide vender un vaso de agua en milanuncios por veinte mil pavos?

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    1. Al parecer la sandía cuadrada sí que la compró alguien. Al parecer, claro.

      A mi es que esto de "consigo publicidad a cambio de hacer cosas muy raras" no me termina de convencer. Me parece pan para hoy y hambre para mañana. Pero este lleva años con el rollo, así que mal no le irá.

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  3. ¿Seguro que fue en tiempo de juego y no en el ojo crítico?

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