jueves, 24 de diciembre de 2015

la misa del gallo

Voy a terminar de quemar lo de las misas en el blog para siempre... y que sea en este 2015. Ya no más.

No conozco a nadie que vaya a la misa del gallo. Pero el hecho es que mucha gente va a la misa del gallo, porque según me han contado -a veces pienso que es una leyenda urbana-, las iglesias están "repletitas". No lo sé. Un día, en octubre, no sé por qué narices salió la conversación de la misa del gallo y estuvimos discutiendo de todo esto. 

Y les comenté que había dedicado una entrada del blog a hablar de la misa que retransmite la COPE. Yo les explicaba que en el colegio teníamos que ir todas las semanas una hora a misa, y que me parecía raro, pero la cantidad de misas a las que había ido, por fuerza, tenían que sumar cientos. Y que nunca ninguna había sido esta misa. 

Me pregunté a mí mismo si la COPE también ofrecía esta misa para sus oyentes... Porque claro, si ofrecen la de cada domingo, la de Navidad, "cuando las iglesias están repletitas", con más motivo. O quizá justo lo contrario. Y aquí está el radiochip gallil, de 2012. Es decir... con Ratzinger. 



Me hace gracia esta emisión por varias cosas... La primera, porque como ya he dicho no había escuchado nunca una homilía del Papa, y nunca jamás nada de un misa del gallo. La segunda, porque la voz que traduce y va por encima de Ratzinger se adelanta claramente a que termine cada uno de los párrafos. Es decir... No es que vaya traduciendo por encima, sino que lee la traducción previa. O sea, que está todo escrito previamente. Como si fuera un discurso de jefe de estado, que al final es lo que viene siendo también el Papa. 

Un día entrevistaron en la radio -no sé si en la COPE o en la SER- a un cura que explicaba que dar una homilía se parecía mucho a un cómico que hace un monólogo o un profesor con sus alumnos. No en el mensaje, obviamente, pero sí en la manera que tenía que buscar el cura para enganchar un poco al público. Que si tenía que ser simpático, que si tenía que atraer la atención y no dejar que el público se durmiese o pensase en sus cosas... Que tenía que tener un poco de chispa. Luego, al mismo tiempo, escucho este tipo de homilías y pienso: "uf, qué aburrimiento". Un poco inconsistente esa idea moderna de dar homilías y este tipo de "homilías institucionales". 

Bueno... que me había llamado la atención esto, y como venía a cuento de una conversación que había tenido... pues lo traigo al blog como curiosidad. 

3 comentarios:

  1. Yo suelo ir a la misa del gallo y las iglesias no están llenas ni mucho menos, pero sí que hay más gente de lo que se podría pensar. De todos modos la gracia de la misa del gallo de la COPE no estaba en la misa del Vaticano en sí, que lo más bonito, los coros y las partes cantadas, no te lo dejan oír con los comentarios, sino en Paloma Gómez Borrero.

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  2. Yo voy la misa del gallo todos los años y te puedo decir que mi iglesia se llena. Y sí, una homilía, si el cura lo hace bien, tiene mucho de "club de la comedia". Anoche pensaba eso precisamente durante la misa.

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  3. No es lo mismo desde que Benedicto XVI adelantó la misa del gallo a las nueve y media... Los comentarios con Paloma García O. ganan en calidad periodística de la retransmisión.

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