viernes, 26 de junio de 2026

el tema del esquileo

Antes de nada, tengo que decir que el blog suma más de 12 millones de lecturas desde que lo cuenta Google. Me sigue maravillando que haya gente ahí desde 2009. Pero vamos al tema... 

Vamos a hablar de esquiladores. Sí, las personas cuyo oficio es esquilar. Si esperabas que hoy hablara de algún tema relacionado con Uruguay... pues estás en lo cierto. Si os habéis dado cuenta, en estos días de partido he hablado de los países con radiochips del año 2020. Esta no va a ser la excepción. Pero es casualidad. 

En 2020, en plena pandemia, se necesitaban esquiladores. ¿Qué pasó? Pues que vinieron esquiladores desde Uruguay, y además aprovechaban esos vuelos para la repatriación de los nacionales que quisieran. Francino, en «La Ventana», preguntaba si los uruguayos eran tan buenos esquilando como jugando al fútbol. Topicazos, claro. 


O sea, 253 esquiladores que venían de propio a trabajar a Aragón. He intentado buscar algo de cosas que pasaran desde entonces y vi que les responsabilizaron de un brote de virus, y vi además que traían uruguayos porque por un lado, muchos de los esquiladores extranjeros se quedaban por Europa, y que los españoles se iban a esquilar a Francia, que pagaban más. Lo curioso es que no querían marroquíes porque se ve que ellos cortan a tijera. Leí que estos esquiladores eran capaz de esquilar una oveja en sólo 50 segundos. 

No me digáis que no es marcianísimo que en época de pandemia tuvieran que traer esquiladores uruguayos... Ahora viene el topicazo, como el de Francino: a ver si no salimos trasquilados nosotros hoy. Buah, es que leo esta frase y me doy hasta vergüenza de haberla escrito. 

Venga, voy a poner otro radiochip uruguayo... Graciela era una oyente que tenía la SER desde Uruguay y que escuchaba el «Hablar por Hablar». ¿Qué haría una uruguaya enganchada a la radio española? La pobre mujer llamaba a Macarena Berlín para su rollo, y Macarena estaba fascinada con tener una oyente allí. 


La pobre mujer reunió dinero para viajar a España y conocer a su amor a distancia... y luego resulta que todo para nada. Y encima luego escuchas la historia... y qué triste, la verdad. La mujer lo tenía todo ahí dentro, claro. Supongo que la siguiente vez se habría buscado a alguien de su ciudad o, al menos, de su país. Si sale mal... pues no gastas pasta. Salió trasquilada. Lo tenía que poner, lo siento. 

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