sábado, 17 de noviembre de 2018

encontronazo

Esta vez, sí vamos a escuchar un encontronazo de verdad. 

Hablábamos ayer de si Cristina había tenido —rotundamente no— un encontronazo con Santiago Abascal, el de Vox. Sin embargo, hoy sí vamos a escuchar una conversación entre el presentador del programa (Dieter Brandau en este caso) y el párroco de Alsasua. 

Esta vez en la página de esRadio no nos vendían ningún encontronazo... Simplemente nos vendían una «impactante conversación». Y sin embargo... fue un encontronazo. Esta vez, sí. En la página de esRadio podíamos leer: 


Qué cosas... A una charla de la directora de un programa con un invitado le llamaban encontronazo... y no. A lo que ocurrió hace unos cuantos viernes le llaman impactante conversación y podríamos haberle llamado encontronazo. 

Lo podéis escuchar en este radiochip encontronazo: 



Son 50 minutazos. Empiezan a conversar muy educadamente, pero Dieter le mete un poco de leña (en un tono no tan amigable). Lo que pasa es que luego se tensa todo... Y bueno, lo pongáis en el minuto que lo pongáis, tensión hay. Dieter a veces llega a ser impertinente con el señor párroco, y cuando el párroco no contesta lo que quizá le gustaría escuchar a Dieter, la cosa se ponía más tensa. En el minuto 15, cuando se refiere el párroco al estiércol mediático... Ahí sí ya empezó del todo el encontronazo del todo. 

Una hora casi entera hecha con sólo dos intervinientes: el presentador y el párroco. 

viernes, 16 de noviembre de 2018

¿encontronazo?

Todos sabemos que cuando en la radio (o en la tele, o donde sea) hay un momento de desencuentro, crece la audiencia. Nos interesa muchísimo por qué tal se mete con cuál, por qué tal ha insultado a tal otro, o por qué se ha liado parda en tal otro sitio. Esto es poco discutible. Los datos están siempre ahí. 

Sin embargo, son los medios donde se produce el rifirrafe de turno donde se publicitan menos estos hechos. Son el resto de medios los que suelen sacar el corte para el clic masivo del personal. ¿Por qué? Porque nos encantan estas cosas. 

¿Habéis leído en algún lado algo sobre un tensísimo enfrentamiento entre Cristina López S. y Santiago Abasca, el de Vox? Seguramente no. En la página de la COPE, sin embargo, sí. 

Sobre todo me gusta la última pregunta: «¿?»
El radiochip que tienes que escuchar para escuchar tan tenso encontronazo lo puedes escuchar entre los minutos 8 y 28 de este radiochip voxiano: 


Pues no, en muchas cosas no estaban de acuerdo, o Cristina le señalaba las cosas con las que no estaba de acuerdo. Mi pregunta es: ¿Y dónde estan los encontronazos? Porque yo no he visto más que un debate o un intercambio de ideas muy educado, en el que Cristina señalaba aquello con lo que no estaba de acuerdo con el discurso de Abascal, y en el que Abascal pudo expresarse muy libremente. Pero... ¿Encontronazo? 

Podéis juzgar vosotros mismos el tono de la entrevista. Yo diría que es una entrevista bastante cordial y algo crítica con el invitado, ni siquiera excesivamente crítica. Una entrevista donde el invitado pudo incluso explayarse sin necesidad siquiera de interpelar a la presentadora, y en donde la presentadora tampoco repreguntó mucho. Una entrevista sin más. 

No sé si lo más importante de lo que se dijo en la entrevista es que siquiera hubo tal encontronazo. El hombre explicó el programa de Vox, y a su casa. Bueno... Luego fue la Lomana a su sección en el programa, que también es simpatizante de Vox. 

Me atrevo a pensar, si nos ponemos a jugar a las conspiraciones, que simplemente este titular les sirve para marcar distancias con Vox, ya que quizá desde la COPE se prefiera que todo el voto se concentre en el PP y no se disperse. Pero... Quizá esto es una paja mental mía. Quizá simplemente sea la búsqueda del clic. 

Si alguno encuentra el encontronazo por algún lado, que me vaya avisando. 

jueves, 15 de noviembre de 2018

¿lo tienes confirmado?

La cara de pedir confirmación.
Hace unas semanas, la COPE sacó un vídeo que tituló «Así llegan las noticias exclusivas a COPE y TRECE». Yo que pensaba que una noticia exclusiva poco menos que hay que ir a buscarla... Pues no, resulta que llegan. Y llegan al teléfono. Así de fácil. 

La verdad es que el vídeo éste de la COPE me da algo de cosica, porque es como muy increíble todo. La SER, por ejemplo, cuando tiene que publicitarse, hace unas piezas que me gustan mucho en las que hablan de todas las noticias que han dado durante una semana, por ejemplo. No tienen por qué ser exclusivas. Mola más cuando hacen piezas con las cosas que sí han sido primicias o exclusivas, o de cómo han contado el cambiar los acontecimientos. El ejemplo que voy a poner es de 2002, de cuando se gestó el fichaje de Ronaldo (el gordo). Radiochip pucelano: 



Otro ejemplo, de informativos:


«Si algo pasa, está la SER». Matador. Impresionante. Escuchas esta pieza en la radio, mientras estás en el bus, estás estudiando o estás haciendo la comida, y piensas: «joder, si algo pasa, está la SER». El hecho de que la SER estuviera ahí, cómo hablan con los protagonistas, el montaje sonoro, la elección de la música... Es que este tipo de cosas han contribuido al imaginario colectivo de que la SER es «la puta SER». 

Y claro, comparo esto con el vídeo de la COPE de cómo llegan las exclusivas a la radio y a su tele, que es como irreal de todas, todas... No hay un ejemplo concreto, se nota que todo es un montaje publicitario en todo momento... Y no sé, ver a periodistas que en vez de transmitir credibilidad lo que hacen es hacer un papelón, pues... No sé. Además, queda demasiado claro que todo es ficticio. 

Ese periodista que va a un jefe que está en una mesa sin papeles y que simplemente le pregunta si lo tiene completamente confirmado, como si no supiera que hay que confirmar las noticias... Confirmar, confirmar, confirmar... Me he entretenido en contar que en ese vídeo de un minuto hablan de confirmar 5 veces en un minuto. 

Me parto cuando dicen lo de cambiar la escaleta como si yo qué sé... Y lo de que llevaban meses intentando confirmarlo. Y tengo que decir que me reí cuando escuché lo de que acababan de lanzar la alerta. A ver... que en la COPE lanzan alertas en el móvil hasta para decir que a Herrera le pica el antebrazo. 

Entonces, a lo que voy, es que en este mundo de 2018, mucha alerta, mucho vídeo, mucho redes, mucho todo... Pero cuánto plástico. A mí me pones el montaje de la SER de 2002 (que vale, el primero es para lo de Ronaldo, pero hacían este mismo tipo de montaje para mogollón de semanas intensas) y me quedo pensando que la SER es la polla con cebolla. 

En el siguiente vídeo quiero un montaje con Quique Lafuente diciendo lo de «totalmente confirmado». 

miércoles, 14 de noviembre de 2018

los primeros años de la radio

Sabemos todos que fue en noviembre de 1924 cuando se inauguró Radio Barcelona oficialmente, que es la EAJ-1... aunque en realidad hubo emisiones anteriores regulares tanto en España como en muchos países (incluso entre continentes). España está dentro del club de 1923 en realidad. 

No vamos a considerar emisiones ocasionales, que eso... a saber. Vamos a considerar los años en los que los países empezaron a tener emisoras de radio que emitían ya con regularidad. Sabemos que 1923 es el año en que España estaría en esta lista (con arreglo a la historia correcta), pero... ¿Qué lugar ocupa? 

Si tomamos los primeros 5 años desde que empieza una radio a emitir «de normal», España está en ese grupo de cabeza. La cosa sería así: 


La primera fue la estación de La Haya en 1919 que se denominó Radio Soirée-Musicale. Sí, con su nombre franchute, sus emisiones exclusivas por la tarde y con su cese en 1924 por entrar en bancarrota. 

Después, Argentina (cuya bandera entonces no tenía sol), Canadá, Colombia y los EE. UU. Las primeras palabras de la radio argentina fueron pronunciadas por Enrique Telémaco Susini. Dijo: «Señoras y Señores: la Sociedad Radio Argentina les presenta hoy el Festival de Richard Wagner, con la actuación del Tenor Maestri, la Soprano argentina Sara César y el Barítono Rossi Morelli.» Y hala, Wagner en vena.

En 1921 se estrenaron la Malasia Británica (bueno, Indonesia ahora), Méjico, Nueva Zelanda, Rusia y Uruguay. Como vemos, en Sudamérica siempre han sido muy amigos del hablar por los codos, y esto lo muestra. En 1922 se unieron al mundo radiofónico regular Ceilán (hoy Sri Lanka), Chile, Cuba, Francia, Reino Unido, Panamá y Suiza. 

En 1923, además de España —se cumplen por tanto 95 años de radio en España, en rigor—, Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Brasil, Checoslovaquia, China —cómo molaba su bandera, ¿eh?— Dinamarca, Finlandia, Italia, Sudáfrica y Suecia. Digamos que 1923 fue «el año fuerte». Y en 1924, Estonia, Luxemburgo, Noruega, Polonia, Yugoslavia, Costa Rica y nada más. Los portugueses y los japoneses, entre otros, empezaron en 1925. 

Y ojo, que los últimos en llegar han sido Namibia (en 1969), Omán (en 1970) y la inaccesible Bután en 1973. 

En una entrada que parece que el radiochip va a ser de pioneros de radio... Pues no. Habrá que hablar precisamente del último país en el que aparecieron emisoras de radio: Bután. Bután empezó a tener radio cuando Josemi Rodríguez Sieiro tenía 23 años. ¿Y por qué hablo de este señor? Porque de lo poco que sé de la gente que vive en Bután es sobre el hijo del rey, que por lo visto «es horroroso, horrendo, muy feo». No sé... lo miraré por internet, a ver. Radiochip butanero: 



Será el país más feliz del mundo, pero que la radio llegó tarde, tarde. 

martes, 13 de noviembre de 2018

a lo Kiko

Todos los años solía ir con mis amigos a algún camping de la Costa Dorada. Así somos los de Zaragoza... la Costa Dorada es invadida por aragoneses y riojanos cada verano. 

Hace algunos años, poco antes de que existiera el WhatsApp, estábamos a punto de irnos, haciendo tiempo en la parcela, sentados haciendo la nada. En un momento dado, a un amigo le sonó el móvil. Era un SMS de una chica del camping. Cuando dijo que le había llegado el mensaje, nos dijo de quién era y procedió a leerlo en alto, ya que estábamos todos atentos al salseo. 

El SMS decía lo típico... Que si justo antes de irse que ya sabía que era muy tarde, que bla, bla, bla... Y que estaba enamorada. Él estaba leyendo todo el mensaje en alto, y además leyó en alto el final del mensaje, que venía a ser: «Porfa, no le digas a nadie que te he mandado este mensaje...» 

Demasiado tarde. Estas cosas o se ponen al principio... 

Algo parecido, pero en otro ámbito, sucedió el viernes pasado en «La Ciutat» de Onda Cero Tarragona. Estaban en el espacio al que llaman «La Tertulieta», que es una especie de «La Cultureta» pero a lo tarraconense. En un momento dado, alguien de la tertulia se puso a leer el móvil. Esto no lo podemos saber porque no hay cámaras... Pero lo podíamos intuir porque se hizo el silencio. En ese momento, el presentador, Pablo Alcaraz, dijo que dejaran de «boicotear» el programa. 

Lo que estaba ocurriendo es que a ese contertulio, David Serra, le estaba llamando su hermano para decirle que había ganado el primer premio en el Festival de La Laguna, de Tenerife. Total, que en ese momento, ya que le estaba llamando en directo... Pues mira, a lo Kiko Hernández en «Sálvame», o como si llamara la Pantoja a Carlota Corredera, puso el manos libres delante del micrófono... ¿Qué ocurrió? Lo podréis escuchar en este radiochip premiado: 


Pues ahí estaba... ¡Era un secreto! ¡Toma secreto! Le habían pedido discreción, pero... chico, ahora lo sabemos todos. Y mira que le habían avisado de que estaba en directo en la radio nada más empezar... Pero así es la radio en directo, oye. Estas cosas pasan, y el momento «tierra, trágame» ahí está. ¡Qué le vamos a hacer! Eso sí... un ratito de radio que tenía que pasar por el blog. 

lunes, 12 de noviembre de 2018

¿de Amón o de Rhodes?

Debo de ser un raro espécimen, porque escucho a James Rhodes en el «A Vivir...» bien a gusto y a Rubén Amón en «Más de Uno» muy a gusto también y no siento rechazo por ninguno de los dos. Muy al contrario.

Sin embargo, desde hace meses y meses, desde que Rhodes en El País —¿acaso antes?— se pusiera a la cabeza del amor a España y todo lo español con tanto éxito (y algunas críticas), Amón, que escribe en El País también, ha mostrado su... no sé como decirlo... su ¿manía? a Rhodes. O a lo que él decía, o a su personaje. No estoy muy seguro del todo. 

Dentro de «la España que madruga» del programa de Alsina, hay cierto cachondeo con Amón desde hace meses cuando se apela a Rhodes. No, no en plan mal, sino en plan risas con Amón, porque juegan a que Rhodes es una especie de kryptonita amonesca; como si fuera su completo antagonista. Y a la primera que puede  se mete con Rhodes. Y a la primera que puede el resto, le recuerdan sus artículos. 

Para Amón, si hubiera un apelativo que se le pudiera dar a Rhodes es ñoño. Lo podemos escuchar en este indulto de mayo. Radiochip ñoño: 



Y mira, me hace gracia que a Amón le parezca ñoño, porque seguramente Rhodes lo es, y a la vez me hace gracia que a Rhodes le guste tanto España y lo diga, porque en el fondo parece que tiene que venir alguien de fuera para poder decir según que cosas. ¿Y eso es ñoño? Sí. ¿Pero me gusta? Pues mira... también. Todos tenemos una parte ñoña y blandengue.

Eso sí... Una cosa que no me gusta de Rhodes: De él hemos aprendido que se puede ser ñoño y a la vez usar la técnica Francino de meter un taco sin sentido ninguno en cada frase para buscar cercanía con los oyentes. Del resto... Pues oye, me encanta su visión happy de la vida. Intento no perderme nunca su sección en la radio. 

Pero este pasado sábado Rhodes estuvo en el programa del Pino bueno hablando de algún odiador... Y sí, ese odiador es claramente Rubén Amón. En julio le dedicó un artículo en El País, y este sábado, después de la sección en el programa de la SER, le ha dedicado otro artículo en respuesta

La sección de Rhodes en el «A Vivir...», que tituló «Bach es pura alegría a diferencia de Rubén Amón los haters» es este otro radiochip ñoño:


¿Queríais transmedia de la buena? Pues mira, no hay nada más moderno que seguir esta pelea a través de prensa escrita, radio y redes sociales Twitter. Eso sí... no al mismo tiempo. Al final Rhodes, a pesar de ser el ñoño y no el gruñón (que sería Amón) va y le llama «Rubén Mamón». Desde luego, no pasa de ser una chorrada... No nos pongamos en plan alarmados. Juguemos a elegir aunque no sea necesario:

¿Sois más de Rhodes o de Amón?

domingo, 11 de noviembre de 2018

longuerones y coquinas

Hoy se cumplen 30 añacos de la primera emisión de Canal Sur Radio. Y he encontrado por mis archivos (no sé de dónde lo he sacado, si me lo pasó @DiexistaFM o qué hace mil años) un trocito del especial de los 20 años de Canal Sur Radio en el que rescataban el primer boletín emitido. Flipad con este radiochip del mar: 



Veinticinco barcos amarrados en protesta de la administración portuguesa... Unas pérdidas superiores a ¡25 millones de pesetas! Que visto con ojos de ahora... Qué poco épico eso de que la primera noticia de la radio pública fuera de longuerones y coquinas. Pero también pienso que no fue casual... Quizá querían mostrar así que era una radio "pegada al día a día de la tierra", como expresando que iban a dar noticias cercanas que jamás sonarían en un boletín de la SER, RNE, Antena 3 Radio o la COPE. Esto es algo que hábilmente ahora no es impensable, desde que la SER incluye en sus principales horas las noticias regionales en los boletines. 

Después, como veréis, en este radiochip hablan del compositor de la primera sintonía de Canal Sur Radio y sus variaciones, que mola mucho. La variación de banda de música hace reír, la verdad...

Y por lo visto, los longuerones son como navajas, pero no son exactamente lo mismo. A mí me enseñan esa imagen y digo: "Navajas con una salsa verde". Pero no, por lo visto son longuerones...

sábado, 10 de noviembre de 2018

comprueba tus cupones

Mañana es el día 11 de noviembre, es decir, el once del once. Y toca una entrada sobre la ONCE, que es uno de los principales anunciantes de la radio de toda la vida. De hecho, siempre suelo comentar que precisamente Onda Cero se llama así porque al final sus iniciales son... ¡la ONCE! 

En la Onda Cero noventera, la de la ONCE, tenían un servicio muy curioso y de la que se supone que algo de pasta sacarían, porque era un 906. ¿Para qué servía el servicio? Pues para preguntar si tu cupón había sido premiado. En ese 906 te decían los números premiados de los últimos 10 días. Y ojo a las tarifas: 76 pesetas o 55 pesetas el minuto según tarifa. Que digo que igual costaba más la propia llamada que el cupón. Escuchad la publicidad en este radiochip 906:



Imaginarse un servicio así (o sacaperrras, llamadlo como queráis) es flipante 25 años más tarde. Nadie pagaría un duro por ver si le ha tocado nada. Lo miras en internet y ya está. Pero me hace gracia eso de que anunciaran que podías comprobar si te había tocado y te habías dejado por ahí el cupón... ¿Pero alguien se acuerda del número que compra y exactamente de qué día es si se lo deja olvidado en la cartera? 

viernes, 9 de noviembre de 2018

tú hoy no escucharías «Protagonistas» (y 3)

Bueno... Que si un boletín sin conexiones ni cortes de voz... Que si canciones rancias... Que si glosar la vida de Juan XXIII y de la Reina Sofía... Madre mía, qué radio flipante se hacía para nosotros, que vivimos en 2018. Ahora ya no reclamarías un «Protagonistas» a la antigua usanza tan a la ligera, ¿eh? Pero repito: Si fueras un español de 1983, con sus circunstancias, te parecería todo «oc». 

Y en un programa de marujas, que se han tragado a Nati Mistral, y todo este contenido... ¿Cómo puede ser que en media hora no se haya comido piublicidad? Pues se la comen, claro. Muebles de cocina de El Corte Inglés (cocinas Forlady, no digo más, amigas del heteropatriarcado), arroz Nomen, para hacerle la paellica a la familia los domingos (un «señor arroz», para las amigas del heteropatriarcado), y cómo no, Danone, para alimentar a los hijos como auténticos robles. Y justo después de todo esto... una canción que jamás había oído en mi vida. «Let's Pool» de The Ritchie Family: una canción lamentable pero que es mejor no escuchar, porque engancha. 

Tras la canción infumable, unas campanitas con la sintonía de «Protagonistas», ¡¡¡igual que ahora hace la SER con sus programas!!! ¡¡¡Madre mía!!! 

Todo esto de lo que estoy hablando lo vas a poder escuchar en este tercer radiochip tuitero: 



Ojo, que para felicitar a la Reina leían tweets. Que sí, que sí, en 1983 leían tweets. La única diferencia es que venían escritos en las páginas de Diario 16. Leían mensajitos cortos públicos de felicitación de Cela, Núria Espert, Díaz Miguel... Y hablaban con el señor Baltasar Porcel sobre las infantas. Y seguían alabando a la figura de la Reina... ¡Madre mía, visto con ojos de 2018! Todo sin interrupciones y sobre vacío. Nada de tertulianos ni colaboradores que hicieran coros. Nada. Ni un puto colaborador haciendo gracietas ni nada de nada. Hacían la pelota sin necesidad de poner arrobas a los interesados. 

Después de este coñazo... Un poco de José Carreras, señora. La jota de Perico... Esa versión que estará muy bien cantada, pero cada vez que canta «dila que» me explotan los oídos. Y lo dice, lo repite, una y otra vez... ¡Dile, coño, se dice dile! Muy bonita, pero muy de la tortura gramatical. Le mandaba yo a Álex Grijelmo con una lanza. Y luego, claro, la versión correspondiente de la sintonía de «Protagonistas».

Y después... ¡Sí! ¡Más publicidad! Mención de Pascual... La leche Pascual tenía todo que daba la vaca, menos la grasa. Señora, compre. Después, de nuevo sin colaboradores ni nada, otra parte del microespacio de vida sana de Pascual. Un espacio... uperisado. Y tras este microespacio publicitario, una canción de Víctor Manuel. 

Y más publicidad. Poner el teléfono sólo costaba 11.000 pesetas, señora. Infórmese en el 004. Después, de nuevo Danone, que daba Ford Fiesta por sorteo... Luego viene un corte de edición (que no es del programa, sino de la grabación), y pegan más publi de Nomen... El señor arroz. ¿Y qué me decís de la nueva Coca-Cola sin cafeína? La etiqueta es dorada, señora. Y el Resolutivo Regium, señora. 

En el minuto 28 hay un corte y aparece un trozo en el que hablaban de política de la transición. Luis del Olmo decía que si iba a ser muy difícil o iban a pasar muchos años hasta que la derecha volviera al poder. Efectivamente. 1983.

No, no escucharías el «Protagonistas». En 2018, claro. 

jueves, 8 de noviembre de 2018

tú hoy no escucharías «Protagonistas» (2)

1, X, 2
En la pasada entrada hablaba de que los programas de 1983 no eran como los de ahora, pero tampoco los oyentes. Ni las circunstancias. Aquel «Protagonistas» de 1983 era muy de 1983. Empezaba después del boletín de las 9 h. ¿Cómo empezar un programa? Pues con la sintonía, y aquel 2 de noviembre de 1983, con Nati Mistral hablando de su amor a España. En aquel entonces igual sonaba normalísimo, y hoy fliparíamos. 

Aquel programa giraba en torno al 45º cumpleaños de la Reina Sofía. ¿Os imagináis hoy un programa de máxima audiencia de por la mañana hablando del cumpleaños de Letizia? Ni de coña. ¿Os imagináis ausencia de publicidad después del boleto y meter canciones en el «Hoy por Hoy» o en «Más de Uno»? Ni de coña máxima. Entretenimiento se ha dicho, señora. 

Y le meto ahí un poquito de Nati Mistral cantando «Luna de España», venga. Porque por aquel entonces, la música no pasaba por tantos canales de radio, y por supuesto nada por la tele, que no existía a esas horas. O te ponías un disco, o te ponías los eclécticos 40 (la SER en FM, o alguna de estas emisoras de FM que pululaban), o te ponías las canciones que salpicaban el «Protagonistas», claro. No había Cadena Dial para las marujas matutinas, ni corrillo de la Campos, ni nada. Había Luis del Olmo, o Joaquín Prat... 

Tras poner Nati Mistral, le ponían a Don Luis una sintonía de fondo en plan «chumba, chumba» que ahora queda flipante. A día de hoy, ni los más modernos y atrevidos hablarían sobre un fondo tan machacón. Los de la Máxima, si me apuras. Y justo después de ese roto musical, «Palo Bonito» de L. Barreto. 

Todo esto de lo que estoy hablando lo podrás escuchar en este radiochip protagonista: 



El invitado ese día era Rafael Abella, escritor de historia española (o sea, centrado en la Guerra Civil), y se permitía hacer hincapié en que él pensaba haber estado invitado para el día anterior, pero que reciclaba el contenido para ese 2 de noviembre. Y se puso a hablar de Juan XXIII, al que por lo visto llamaban «el Papa Quinielas» porque era equis, equis, uno, uno, uno... En fin... este chistaco no es mío; lo recoge el señor Abella en aquel programa. 

Sin música de fondo y sin nada más, hablaron sobre la Reina Sofía brevemente, y durante minutos y minutos, anécdotas del papa Juan XXIII, en plan gracioso y curioso, aunque en realidad era un poquito coñazo. Mientras hablaba el señor Abella, Del Olmo estaba bastante callado. Yo creo que se estaba aburriendo hasta él. 

¡Vaya! Ni risas, ni Tip, ni debate del estado de la nación, ni leches. Una hora normal en la que dormimos mucho. Porque después del señor Abella, nada... Una canción de Perales, y ya está. Repito: No existía Cadena Dial, y digo yo que esto hacía las funciones para esa ama de casa que limpiaba el polvo canturreando. Y nada de versiones editadas, ¿eh? Si se hacen bola las canciones, se hacen bola. 

Tras Perales, el señor Porcel, que venía a ilustrar la vida de la Reina Sofía, haciéndole la pelota de una manera.... Buff... Que era Reina la señora, no superheroína. 

Quizá a estas alturas estés pensando que quizá, sólo quizá, la radio ha mejorado muchísimo, y que el baúl de Karina es un puto timo. Pero te recuerdo que en 1983 te hubiera parecido correcto. Pero sí... Yo también creo que hemos ido a mucho mejor. En la próxima entrada lo volvemos a retomar.