La cosa es que me saca de quicio cuando todos los temas culturales (en donde se engloba la música), así como los de ciencia, se tocan de manera... a ver, cómo decir... poco trabajada. Es importante estar bien preparado en lo político, porque alguien puede levantar un teléfono, pero... ¿Cultural, científico y tal? Buah, eso da lo mismo. Y además se piensan que ellos siempre están más informados que el oyente (que suele ser considerado menos inteligente) y que pueden decir cualquier cosa. Qué más da. Si ellos no saben de eso... Pues quién.
Y luego está el tema del pasotismo. Pasa mucho en los programas que son de la SueCOPE, que tratan tantos temas que no controlan para nada, que ni se los han mirado —en parte porque es imposible entrar al tema de todo tan variado— que se nota que están leyendo mogollón de temas por primera vez. Dicen nombres que luego no saben cómo se pronuncian, dicen nombres parecidos y no iguales... Incluso comenten errores de lectura. Todo esto si no van previamente grabados, claro.
Un poco esto es lo que me parece que le pasó a la Molló en antena. Resulta que un amigo, Dani, estaba escuchando el final del programa «24 Horas», porque fíjate tú las cosas que escucha la gente, y le llamó la atención ese momento final, en el que seguro que se ha leído por primera vez lo que ponía en antena... o peor, si ya se lo habían pasado, ni se paró a preguntar cómo se llamaba ese grupo musical del Diablo llamado Franz Ferdinand. Total... ¿Que tocan en el FIB y son modernos? Pues qué más da cómo se llaman. Y luego ni son tan modernos ni son tan poco conocidos. Pero... claro... qué más da.








