Tengo mi propia teoría sobre la gente que dirige algunos medios: Pienso que están más pendientes de los números, del impacto de sus exclusivas y del buen o mal nombre del propio medio (y el suyo propio) que de lo que se escribe, se dice o se ve en sus propios medios. Obviamente, como en botica, habrá de todo. Pero estoy seguro de que rara vez alguien que esté arriba en 2026 se disponga a leer con tranquilidad lo que se publica en su propio medio. Para eso, si acaso, ya estarán otros. Pero antes de despedir a alguien... supongo que estás perfectamente al cabo de la calle.
Me llamó la atención el despido de Puebla, de ABC. Es un viñetista que he escuchado más que visto. Creo que he escuchado más veces a Rodríguez Braun en Alsina comentar las viñetas que veces he visto esas viñetas. Lo reconozco: no he comprado en mi vida el ABC, Hulio. Así que sabía de sus viñetas por la radio.
Hace poco han hecho movimientos en ese periódico: han fichado a Juan Soto Ivars como columnista, pero ahora han echado a Puebla. El otro día en los medios señalaron que quizá fue por una viñeta en la que se metía con el Gobierno. Y pensé: «Qué raro que le echen por una viñeta en contra, siendo que está en el ABC». Raro. Pero bueno... Me quedé extrañado. Sin más.
El otro día echaron del ABC también a Juan Pedro Quiñonero, corresponsal en París de toda la vida. Se da la casualidad de que había sido corresponsal en Francia también para la SER a inicios de los 80, cuando aún no era de PRISA la emisora. ¿Otro despido? Y resulta que en el «A Vivir...» estuvieron hablando con él, precisamente. Estuvo hablando de su despido y de si tenía que ver la cosa con desavenencias con la dirección a la hora de clasificar o nombrar a la extrema derecha. Lo estuvo contando:
Quiñonero dijo a las claras que es obvio que necesitamos la inmigración y se apoyó en que hasta el Vaticano o el FMI («reflejo del capitalismo global») dice que necesitamos objetivamente la inmigración. A día de hoy, y viendo las cosas desde el presente, me parece curioso hablar de inmigración como si toda la inmigración nos diera igual, viniendo de Italia, Noruega o de Marruecos o Argelia. Lo digo porque todos sabemos que cuando la extrema derecha (y la gente en cualquier charla de bar y terraza) se refiere a «la inmigración», en realidad se refiere fundamentalmente a un determinado tipo y no a otro. No nos engañemos. Sin embargo, se utiliza la misma palabra para englobar todo. Si le dices a alguien de IU que van a venir el mes que viene 20.000 inmigrantes para trabajar en España, pues bienvenida sea la inmigración. Y si le dices a alguien de Vox que van a venir 20.000 inmigrantes (pero noruegos) en marzo en vez de 20.000 argelinos, pues también a tope con la inmigración, que buena falta nos hace y que somos país de acogida de toda la vida.
El siempre corresponsal en París dejaba muy clara su posición con respecto a este tema. Y mi pregunta es: ¿Siempre ha pensado lo mismo? ¿Acaso le echan porque ha cambiado de opinión, porque se ha vuelto muy beligerante con el tema o porque simplemente los jefes no conocían su posición durante todo este tiempo y lo han descubierto ahora? O negamos la mayor... y es porque el periódico quiere ahorrar. Quizá cobraba mucho (que no tengo ni idea) y querían a alguien barato. Esto nunca hay que descartarlo, dado que ha habido mucho movimiento de gente últimamente.
Así que me puse a buscar rápidamente a ver si Quiñonero había participado en la radio en algún medio y había hablado alguna vez del tema. En la SER, desde luego no, que es del ABC. En todo caso, quizá de la COPE... Pero mira, no, vamos a poner el ejemplo más claro: esRadio. Nos vamos a hace bien poco: julio de 2024.
Hace año y medio, en el programa de Luis Herrero (no he tenido que buscar demasiado, de hecho he encontrado lo que buscaba a la primera) estuvo hablando de las eleccciones en Francia y del auge de Agrupación Nacional.
¿Acaso no se refirió a Le Pen como extrema drerecha? Pues no sólo eso: dijo que la realidad es que el mundo obrero hacía años que ganaba Le Pen y que en España no lo queríamos ver, que era como que no queríamos ver esa realidad francesa... y lo más importante: al inicio del radiochip (bueno, en el minuto 4:30) puntualiza que existen 3 derechas en Francia: la derecha tradicional, una extrema derecha tradicional y una nueva ultraderecha, a la derecha de Le Pen incluso. ¡¡Por si quedaba poco clara la cosa!! ¡¡Pero si está clarísimo lo que dijo hace más de un año y medio y sin cortarse ni media!! Por eso me sorprende todo esto que se explicaba en el programa de Pino. ¡Si lleva años utilizando la misma nomenclatura!
O sea... En el programa de Pino, Quiñonero explicaba que quizá sea por eso que comenta... Pero es obvio que él mismo, en la radio, en abierto y para todos y en un medio de derechas sin duda, hablaba de las ultraderechas (extremas y extremísimas) en plural sin ningún tipo de tapujos. ¿Acaso nadie que trabajaba ahí conocía que se refería a la ultraderecha como tal en esos términos? Pues oye... Puede ser. Pero... La verdad es que me cuesta creer que no tuvieran ni idea. Me inclino por creer que se lo han cargado para seguir ahorrando. ¿Se cargan a Puebla por meterse con el gobierno y a Quiñonero por ser demasiado beligerante con la derecha? Raro, y menos en época de auge de la derecha. Me inclino a pensar en que se los cargan para ahorrar. Ya llevan años despidiendo a gente. Pero claro... eso de que te echan por unos oscuros intereses es mucho más molón. ¿Que podría ser? Pues claro, por qué no. ¿Que es probable? Pues por qué no. ¿Que creo que ha sido así? Pues me cuesta creerlo, la verdad. Me parece que todo esto es querer revestirle de mártir de la maldad del ABC, que son muy fachas.
[Escribí todo esto el sábado por la noche. Vi que el domingo estuvo el director diciendo que todo lo publicado eran falsedades. Unos dirán que a ver qué va a decir si no, y otros dirán que ya les vale. Veremos...]
¡Por cierto! Si alguien tiene algún momento de radio de cuando Quiñonero estaba en la SER, que pase. Ojalá podamos escuchar cosas de esas que son tan difíciles de encontrar. Antiguamente no se grababa tanto... en realidad, casi nada.