No vamos a hablar de la COPE precisamente, no. Es curioso, porque hace ya más de 10 años que hablé del moralismo que inunda las ondas.
Resulta que el PP había propuesto que las juntas de vecinos pudieran darse telemáticamente, y en el «A Vivir...» hablaron del tema. A favor. Tuvieron a bien llamar al típico señor que gestiona comunidades de propietarios y todo eso (un administrador de fincas). Estuvieron entrevistándole. ¿Qué ocurrió? Que dijo cosas como que cuando hay muchas propietarias mujeres («féminas») —y eso que se quiso poner la venda antes de la herida y dijo que no quería faltar, porque ya sabía lo que se le vendría— el tema de pintar de un determinado color... Ese tema es polémico.
Como científico, ya nos podemos poner como queramos: será por constructos sociales, por biología, por opresiones variadas, porque nos han metido un chip en el cerebro, porque nacimos abducidos... por lo que sea; pero los hechos experimentales son los que son, y si este señor dice que en su experiencia esto de pintar de un color cuando hay mucha propietaria es un problema, pues será que es un problema. No puede ser que describir un hecho experimental se sea «desacreditado». No puede ser.
Lo podéis escuchar en este radiochip del último domingo de mayo, y fijaos en lo que comentaron entre Pino y Burque al despedir al señor y saludar a Ángela Quintas:
Es como cuando se quejan de que hacen estudios de que los chicos ocupan todo el recreo y que las chicas se quedan en un sitio sentadas. Empiezan a poner el grito en el cielo... Y ya os digo que, por experiencia, aunque tengan absolutamente todo el recreo de un instituto para sólo 25 alumnos, las chicas se quedan ahí sentadas en un banco y los chicos rápidamente se ponen en un campo a jugar a fútbol o lo que se tercie. Será por la razón que sea, pero no es que les invadan el recreo: tienen muchos campos libres ellas para jugar si quieren a lo que les dé la gana si les da la gana. La realidad es la que es... Y parece que sea pecado describir la realidad.
«Lo he pasado mal» decíam Burque y Pino. Que si edadismo, que si llamarlas «féminas»... Vale, lo que sea, pero que describir la realidad no puede sonar a pecado. De ahí que muchas veces parezca «que no se puede decir nada» muchas veces. Es malo que en la radio sólo se puedan decir cosas que sean acorde a una realidad inventada e ideal que concuerde con el ideario de cada uno. Me gusta que la radio describa la realidad... Y efectivamente, la describe: estamos en un tiempo en la que es tabú describir lo que ocurre si no casa con un mundo ideal. Describir la realidad jamás puede ser pecado.










