El radiochip de hoy no es de amor precisamente. Bueno, de amor de su mujer el mejor amigo de su novio, sí. Es momento de recordar una llamada del «Hablar por Hablar», que es del año 2003, de cuando aún no era un monográfico de gente con enfermedades.
El chaval era camarero y se había ido a vivir con su novia a León, y como si fuera «Cruz de Navajas», el chaval vuelve antes y se metía en casa para no despertarla siendo sigiloso. ¿Y qué se encontró? Pues a su novia con el otro... Ñuqui-Ñuqui. Claro, el chaval estaba enfadadísimo, que si tenía gana de matarles, que si cuadraba ahora lo de que ella de repente quisiese tomar la píldora... Todo esto en esta llamada de cuernos.
El chaval (que era de La Coruña) decía que no tenía amigos desde que salía con ella y encima vivía fuera. No tenía donde ir el chaval y estaba solísimo. «La voy a matar» decía. Que llevaba un año ahorrando para llevarla a un crucero y pedirle que se casara con ella. «Que les mato, ¿eh? Les voy a matar.» Y luego ya estaba sacado de quicio: «Es una puta como ninguna». Pero lo fuerte fue el final.... Debió salir el amigo de estar ahí con ella y.... ¿¿¿Qué pasó??? Terminó la llamada y... ¡Venga ese saxo! Y no tengo grabación de si luego volvió a llamar, pero en el programa dijeron que le llamaron y que no había matado al otro ni nada, y que estaba más tranquilo. Porque a ver... terminó eso muy en alto. Obvio, por otra parte.

Lo único que espero es que el tipo la hubiera dejado tirada y rehiciera su vida con otra.
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