Toca hablar de miedo, pero... Me estaba guardando este tema porque, aunque no es raro que pasado un tiempo un trabajador diga que tal o cual jefe le trataba mal, fatal u horriblemente, sí es más raro que esto se haga desde los micrófonos de la radio en la que se supone que todo sucedió.
Todos sabemos que en la radio hay mucho ego. Quizá tanto ego haga que la gente en la cumbre se sienta muy arriba —y pierda el sentido común a la hora de tratar al personal— o que la gente a su cargo esté maravillada de estar donde están (o incluso piensen que tienen que aguantar por tener un buen futuro) o simplemente no sientan que les tratan regular. O quizá puedan ser las dos cosas a la vez. Y diré más: Estoy seguro de que habrá casos en los que la persona en cuestión sea muy sensible o se lo tome todo mal y que, sin ser tratados mal en el trabajo, se sientan fatal. Hay de todo en todos los trabajos, claro está, pero es verdad que en sitios sometidos a tanta presión y con tanto ego... pues esto se supone que se hace más intenso.
Después, además, influye muchísimo el paso del tiempo y la persona que se pasaba tres pueblos. Si el que se pasaba tres pueblos con las broncas es una leyenda de la radio y luego el empleado termina bien con él, se tiende a decir que es que fíjate tú, qué presión, qué legendario aquello, cuánto les curtió y qué poco aguantan los de ahora. Si es una leyenda y terminaron mal, se tiende a eso de vale, que era una persona grande delante del micrófono, pero que luego era lo peor del mundo, y que hay que se parar persona y obra, porque de obra bien, pero de persona... El nivel de indulgencia cambia mucho según sea el jefe y el empleado.
Podemos encontrar un montón de casos. Por ejemplo, cuando Valeriano Campillos estuvo en lo de Álex Fidalgo, estuvo quedándose bien a gusto con Frank Blanco. No recuerdo que dijera nada muy fuerte, pero dejó claro que él era feliz en el programa con Juanma Ortega y que Frank Blanco, sometido a mucha presión —empezó fuerte Campillos, pero luego justificaba sus métodos de alguna manera— hacía que eso lo notara el resto. No es que se sintiera acosado; simplemente vino a decir que no estaba igual de a gusto.
El que sí dijo que se había sentido acosado fue el mes pasado Jofre Llombart, que durante años fue el sustituto de Basté en «El Món a RAC1». Antes de estar en RAC1 estuvo en el programa de la competencia directa (y en ese momento líder) que era «El Matí de Catalunya Ràdio» de Manel Fuentes. Dijo en prensa que durante su año en ese programa se sintió acosado. Y lo curioso es que, muchos años después, en ese mismo programa, pero ahora dirigido por Ricard Ustrell, en esa misma radio, estuvo hablando de lo que él sentía en aquel programa:
Así que, según contaba, se fue a RAC1 precisamente por esta situación.
Por supuesto, esto es lo que habrá vivido él y quizá Fuentes pudiera decir otra cosa, cómo no. La cosa es que hay una diferencia fuerte en todos estos temas: si existe un acoso laboral en cualquier trabajo, se enteran los cuatro que están cerca, pero en medios de comunicación... siempre hay mucho dime y direte, que a saber si es verdad, pero lo que está claro es que la exposición es muchísimo mayor.
Al final, para creernos o no estas historias, supongo que todos usamos el mismo baremo: si alguien dice algo, pues vale. Si ese alguien dice algo, pero se une a otros 30 casos independientes que te cuentan lo mismo, pues ya te lo crees. Que nos lo creamos o no es una cosa completamente íntima y personal.

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