viernes, 6 de junio de 2014

¿ya?

Antes de nada, tengo que decir que el blog ha llegado a los ¡2 millones! de visitas. Que te lo paras a pensar, y 2 millones es mucho, y a lo tonto, a lo tonto, pues mira... Pues nada, que gracias por leer, por comentar y también gracias a los que mandan audios e ideas... ¿Habéis pillado la indirecta? Pues tras este momento de gratitud, pero pedigüeñil, vamos al tema de hoy...

El radiochip de hoy es de esos que te quedas con el cuerpo raro. Ojo, divertido si te pones a pensar, pero... te quedas diciendo: "¿cómo es esto?"

En más de una ocasión he hablado de aquellas tertulias de niños que tenía Gemma Nierga en "La Ventana". De hecho, fue una de las primeras ideas que tuvo Gemma cuando pasó a hacer el programa por las tardes. Aquella tertulia funcionaba muy bien... Gemma era un poco "la seño", y pedía a los niños que contaran las noticias que habían ocurrido cada semana. Ella se hacía la tonta, y de esa manera dejaba que los niños le contaran todo, que casi se pegaban por contar las noticias. El clima (lo más importante, ya lo sabéis) era casi como estar en una clase entre mates y educación física. Los niños lo mismo hablaban de una peli, de Aznar, de fútbol o de las cosas de su día a día. Era una de las secciones estrella. 

Pero el radiochip de hoy... A ver, el radiochip de hoy es casi casi igual que cuando estás en el cole, le profe se pone mala y viene un sustituto, y que sientes que "no es lo mismo". Los niños de repente sienten que no cumplen el mismo rol dentro de la clase, no saben cómo manejarse con el nuevo. De hecho, suelen quedarse callados, y o pasan o muestran cierta hostilidad. Supongo que si hay algún profe leyendo esto que haya hecho una sustitución sabrá de qué hablo. 

Así que un día del año 2000, Gemma no estaba y le sustituyó Manel Piñeiro, que por entonces era el que en ocasiones le cubría. Le tocó ser el profe sustituto, pero además profe novato. Y profe que igual no congeniaba mucho con los niños. Esto de trabajar con niños requiere de unas habilidades especiales que desde luego no se enseñan en facultades de periodismo ni las pide nadie para hacer un informativo. Y mira, la vida tiene estas cosas... Nunca sabes lo que te va a tocar hacer. Y a Manel Piñeiro le tocó. 

Aquella tertulia de niños de aquel día fue especialmente... no sé si tensa. Se notaba como un vacío, un aburrimiento... No sé si los niños no querían al profe, el profe a los niños, o era una cosa que iba en dos direcciones. Aquella tertulia no fluía. Era muy curioso observar ese cambio entre los niños con Gemma y los niños con el sustituto. Los niños daban las noticias con una mala gana que para qué. 

La cuestión es que yo estaba grabando aquello no me acuerdo por qué, y dije: por dios, dejo de grabar esto, que vaya chasta. Aún más fuerte: la cosa era tan tensa y tan de todo, que me decidí a grabar el final. El final de esta tertulia de niños es... bueno, escuchad el radiochip tensil; al principio hablan de Urdangarín, luego hay un corte y escucháis el final:


¡Vaya final! O sea, Alba, la niña, ni se había coscado de que terminaban. Le pilló con el paso cambiado: "¿Qué?" se puso. Lo más fuerte es lo de uno de los niños (¿Álex o Roberto?) que se puso "¡vaya manera de cerrar más cutre!" ¡Dios! ¡Niño que se rebela en antena! ¡Dioooooooooooooos!

Desde luego, siempre hay ocasiones en las que se nota que no está "el titular" en el programa. Unas veces simplemente porque el estilo lógicamente es distinto, otras porque el titular es peor, otras porque es mejor... y esta vez, eso de trabajar con niños hizo que la cosa saliera raruna y tensa. De hecho, me imagino al pobre Piñeiro al terminar el programa pensando: "qué cruz hacer esto".

Cuando la tertulia la hacía Toni Marín, quizá porque llegó a ser un tiempo "el habitual", quizá porque tenía más mano con los niños, o vete tú a saber por qué, la cosa fluía. La verdad es que eso de trabajar con niños es una cosa rara, casi una anomalía en la radio, ya que pocas veces la radio se acuerda de meter a niños. Por otra parte, para que funcione una tertulia de este tipo, se requiere además que, por ejemplo, los niños estén juntitos, como en clase. Hubo ocasiones en que los oyentes se quejaban porque los niños eran siempre de Barcelona. Gemma contestaba siempre a los oyentes que habían hecho pruebas con niños desde varias emisoras, pero que al no verle la cara a Gemma, que se cortaban y no sabían cuándo hablar y todo eso. De todas maneras, debía ser que se le daba bien la cosa, porque pensaron en ella años más tarde para presentar un programa con niños llamado "Ya te Vale" en la tele, que es precisamente la foto del radiochip de hoy.

Como vemos, si sumamos todos estos factores y muchos otros que quizá desconozca, lo de que funcionase la tertulia de niños se acercaba a lo muy difícil. Pero la verdad es que aquella tertulia de aquel día fue tremendo. 

3 comentarios:

  1. Que lástima de radiochip, yo lo paso mal cuando pregunta "os acordaréis de mi?" Y se hace el silencio, el vacío, la nada más absoluta. Debe d ser que Piñeiro no tenía aprendida la lección que los niños no mienten.

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  2. Felicidades Pacman por los dos millones de lectura del blog.Un brindis simbólico hago para celebrarlo.Buenoooo...lo de hoy es genial.Tiene varios momentos para hacer un comentario.Los niños,y no tan niños,tienen sus ciertos peligros ante un micrófono.

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  3. Por culpa de este programa tenemos en Canal Sur al Guaimedio

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