¿Sabéis qué? Recuerdo cuando era un crío y empecé a escuchar
«La Ventana del Verano». Así lo llamaban. Recuerdo ser un crío y escuchar aquellas
historias de Anthony Blake, cuando recuperaban las entrevistas más cachondas de Sardà, con Roberto recuerdo esas primeras horas de debate de coña (mar o montaña, Benidorm o Marbella...), esas rondas de emisoras en las que desde cada sitio contaban historietas curiosas o pintorescas, o las fiestas del pueblo, las imitaciones de Acedo, los concursos patilleros, las
entrevistas aquellas al otro lado de la ventana de Toni Marín, más concursos patilleros, comentar la televisión, el corazón, las tertulias de coña... Bueno, lo que viene siendo entretener en verano a la gente. Rollo playero y de vacaciones.
¿Qué ha ocurrido para que hayamos llegado a lo de ahora? ¡¡¡¡Vaya chapa!!!! Voy al programa de ayer... Porque hemos llegado a un punto que para mí es inexplicable. Vamos a desgranar el programa de ayer poco a poco... Porque es que no cabe turra más machacona.
Primera hora: Tema aparente: sobre enseñar las tetas en la playa o en la piscina. ¿Tema real? Machismo, bodyshaming, que te hacen fotos y te suben a redes sociales, que si el pezón está prohibido... Tus pezones acaban en redes sociales pero a la vez no se pueden enseñar. Vamos, que no hay manera de hacer top-less porque hay machismo playero. Después hablaron de pintura. Meten eso de que la enseñanza está llena de memorización de contenidos y que la escuela no es suficientemente diversa. Que hay que aprender historia y empatía. Vamos... ya veis por dónde va el tema. Radiochip despierto:
Vamos a la segunda hora. Hablan de música. Vale. Esto me lo trago. Pero claro, había que presentar músicos como el que habían invitado: un contrabajista que hablaba, entre otras cosas, además de jazz, de que en Nueva York es una meca para los músicos y que impregna de multiculturalidad. Bueno... la verdad es que le tengo mucha manía al jazz, con lo que buff... Pero bueno, cosas mías.
Pero justo después abrían la contraventana... Tocaban el tema de la fotografía y el punto de vista de quienes toman las imágenes. Hablaron con esa señora que hablaba del desnudo no sexualizado y como muestra del empoderamiento femenino y con un señor que hablaba de afrofelicidad, de la dignidad de los migrantes, de tratarlos como personas... Bueno... Es que tenéis que escuchar este otro radiochip despierto:
Vamos a la tercera hora: Primero, lo de la sección de persiana americana. Tenían a una escritora que hablaba que si de feminicidios, que si de machismo, de emigración, de dolor... Hablaba del lenguaje del patriarcado. Que ahora se produce un lenguaje claro y digno... el de las víctimas, que es un alivio. Que si el amor romántico justifica la violencia y asesinatos... Que es una violencia sistémica y estructural.
Después, en la segunda parte, lo de las cartas. Iba de exiliados, de dolor... De víctimas del fascismo, de gente que emigra (¿o migra?) porque Franco, porque Pinochet, porque... Que bien, pero igual me estaba resultando todo ya... Que si no pudo ir a EE. UU. por las políticas de Trump, que si asesinaron a sus perras... Bueno, todo esto contado en plan lánguido en este otro radiochip despierto, lleno de penas:
Cuarta hora: Distopía del
metaverso. Un poco de algo que parecía un tema entretenido... ¡Por cierto! con esto de los
metaversos se acordaron del
Second Life. Los cortes estaban buscados, pero el diálogo no fluía demasiado. Se fueron metiendo en este tema un poco de lejos... Hasta que hablaron con un experto y contó que esto de que había falsa sensación de libertad y que en el fondo eso tenía cierto tufillo a totalitarismo. ¡Sí, amigos, que aún no había aparecido el fascismo en esta hora! Por cierto, en los testimonios de la gente, si oís, gente que se pondría de avatar a ellos mismos, porque después de un tiempo intentando aceptarse y trabajando sobre el tema, no era cuestión de ponerse de avatar otra cosa.
Y para terminar, un poco de entretenimiento, ¿no? Pues ahí estuvieron hablando del country catalán (aunque yo creo que les hacía más gracia lo del catalán que lo del country), luego un poco de alcalde de Vigo y tratar de forma afable lo de que va a poner luces a tope, porque total, no es Ayuso, un poco de cosa científica y finalmente una cómica que admiraban y que estrenaba su nuevo espectáculo «Femininity». Muy divertida la intervención.
Os recomiendo que juguéis a ir a momentos al azar, por no comeros las 4 horas, e ir haciendo una especie de muestreo sobre palabras, vocabulario... Muy rollo
Carles Mesa en los fines de semana, y que la temporada que viene luchará contra Francino en la misma liga. ¿Qué ocurre? Que ahora pueden decirme que claro, debido al machismo inoculado en un mundo patriarcal, lo que no quiero es escuchar hablar de estas cosas. Quizá sea así, pero mi opinión es que yo con 16 o 17 años no me perdía el programa veraniego porque me parecía todo guay (siendo un crío) y que ahora, muchos años más tarde, cuando teóricamente tengo edad de escuchar estas cosas, me parece un rollo macabeo y que no entiendo quién puede estar escuchando esto.
Es como una homilía sin fin. Son 4 horas de catequesis de la Nueva Iglesia. Lo he contado muchas veces: cuando iba a catequesis de confirmación (que no me confirmé porque dije que era ateo), me sacaba de quicio que parecía que nosostros éramos puros y que la sociedad era un elemento perturbador en nuestro camino. Nosotros somos puros, pero la sociedad nos pervierte. Pues esto es exactamente lo mismo.
Yo, personalmente, hablaría de lo caros que están los apartamentos de la playa, de si hay medusas, de qué se escucha en las discotecas, de cosas que hacer, la típica ronda de pueblos y emisoras donde te contaban curiosidades, de música, pero no de jazz sino de Bizarrap, y quizá lo aderezaría de chorradas, coñas y curiosidades. No sé. Lo que viene siendo un programa de verano para entretener. Pero es que no puede ser que sean 4 horas de heteropatriarcado, feminicidios, contrabajos, totalitarismos, (e)migrantes, exilio, Franco y su tía. ¿Acaso creen que es la manera de entretener al oyente... o más bien la manera de hacer un programa sin tener miedo de ser demasiado indolente con los problemas actuales?
Creo que, sinceramente, viven en una burbuja loca. La gente no estamos a estas cosas. Me resisto a creer que mi yo de 16 años estuviera más interesado en lo que sonaba por la SER que mi yo de muchos años después. Vaya rollos meten. Lo siento, pero es que creo que han convertido la radio en una cosa que huye del entretenimiento y que interesará sólo para los fieles a la última hora de Ayuso. Seguramente me dirán que la audiencia no opina lo mismo, vistos los datos... Yo digo que precisamente, vistas las tendencias...