Os voy a contar una historia.
Uno cuando se pone a hablar de programas de radio nunca sabe quién le va a leer. Esto es un blog, y mi «misión» es contar lo que me dé la gana. Tan simple como eso. A veces me gusta hablar de historia de la radio, de historias de la radio, de las audiencias, de lo que me gusta de un programa... o lo que no me gusta.
La fuerza motriz es contaros cosas, comentarlas, que me contéis cosas, conocer cosas nuevas... Lo típico de cualquier blog. Hasta aquí... todo correcto. Pensarás: «¿Y esto va del EGM?» Sí, sí, pero espera, que te cuento...
Cuando dices que un programa, una sección o determinado profesional te gusta, todo es correcto. Bueno... A veces gente de la competencia te come la oreja para decirte que «no es tan guay como crees». Pero creedme... Esto ocurre poquísimas veces. Un 1% de las veces.
Cuando dices que algo no te gusta... Bueno... De todo hay. El 85% de las veces no pasa nada. Todo el mundo entiende que haya crítica literaria, crítica culinaria, critica televisiva, crítica musical, comentaristas deportivos... Pero curiosamente la crítica de radio choca frontalmente con el ego del radiofonista medio español.
De ese 15% que sí se manifiesta hay un 50% que lo hacen muy educadamente mediante correo, un tuit, o como sea. «Mira, creo que esto que dices no es así porque bla, bla, bla...» Luego hay otro 50% que te dice cosas del tipo «Pero quién te has creído para hablar de lo que oyes en la radio», en plan «quién te ha dado derecho» (los típicos profesionales que aman la libertad de expresión y todo eso, ya sabéis), los que te espetan «¿tú con quién has empatado?» (como si para poder opinar en público si Messi es o no mejor que Cristiano hubiera que ser Pelé o Maradona), los que creen que para poder opinar de un programa ellos te tienen que dar permiso (todo muy lógico en su mundo, se ve), que suele coincidir con los que cacarean que la opinión del oyente es lo primero para ellos —no os lo creáis jamás— y los que creen que te paga la competencia para que escribas esto o lo otro. Esto está dentro del grupo de «locutores neuróticos», que alguno hay por ahí, no os penséis... Y dentro de este subgrupo está el que me escribió para decirme qué me parecería si él fuera diciendo «por ahí» que me pagaba su competencia para escribir esto o lo otro. Un saludito desde aquí a Javier Cárdenas.
Ojalá. Pero no.
Quizá sea analgésico para el ego de algún locutor eso de creer que uno escribe lo que escribe «por encargo» antes de pensar que uno pone lo que escribe simplemente porque así lo cree. Sin más ni más. Si tal cosa no me gusta... Lo digo. ¿Acaso a los que comentáis en el blog os paga alguien para que digáis lo que os sale de las narices? Pues no. Y cuando hay algún comentario «sospechoso».... se nota, lo comentamos, y nos cachondeamos. Y da muy mala imagen. Así pues, parece que es necesario repetir que si uno (yo o cualquier comentarista del blog) dice que tal programa es malísimo... Igual es que nos parece malísimo, sin más, y por las razones más diversas. No hay que buscar fantasmas.
Voy a lo del EGM, ¿eh? Pero esperad un poco más.
Cuando uno escribe... No es para que le hagan caso. [A veces un poco sí, ¿eh?] Pero en general es porque me apetece comentar, igual que vosotros en el blog o con vuestros compañeros del curro a la hora del café. Y nadie os paga por opinar en el rato del café, ¿no?
Uno intenta justificar siempre las críticas. «Esto me parece mal por esto y por lo otro». Os contaré una cosa: No hay cosa que fastidie más que una mala crítica razonada. No hay nada que haga saltar más al personal que un razonamiento en contra. Y esto hice hace unos 3 meses hablando del «¡Anda Ya!»
El programa del Gallo desde el inicio me pareció un mejunje horroroso. De hecho pensé que no pasarían del año, en serio. Fue empezarlo a escuchar y dije: «Buf.... No es posible.» Pero bueno...
Esto ya lo sabéis.
La cuestión es que cuando a finales de abril dimitió Esperanza Aguirre
hice una entrada en el blog hablando de que en el programa de Dani Moreno hacían muchas piezas y muy largas hablando de política, cuando en los tiempos «buenos» del programa la estrella era la prueba de novios, las imitaciones, las bromas... Todo más bien apolítico. No sé. Que no me parecía que los referentes del programa para hacer humor fueran los correctos para la edad de la gente a la que se dirigen. No es muy difícil de entender y cabe hasta en un
tuit.
Esto no quiere decir que el «¡Anda Ya!» esté funcionando mal por eso... Ni siquiera sólo por eso. Era simplemente una crítica que hice porque me dio la gana. Porque lo pensé y lo escribí. La cuestión es que antes de publicarlo, la noche de antes, pensé: «Bah, igual me he pasado, y mañana no hablan de lo de Esperanza Aguirre.»
Al día siguiente, por la tarde, me escribieron al Twitter para decirme que si había escuchado lo del «¡Anda Ya!», porque después de haber oído el programa, un lector se dio cuenta de que se estaban refiriendo... al blog. ¡Tócate las narices! Escuchad el radiochip pseudo que ocurrió a las 8 y pocos minutos de la mañana del día siguiente:
La cuestión es que en este EGM ha subido la audiencia de las horas musicales de la cadena, pero justo el despertador baja muy claramente.
Los de la radio son muy de escuchar a la audiencia... excepto en algunos casos. A lo Rajoy.
Además no entendieron muy bien lo que estaba escrito... Que yo no digo que no puedan hablar de esto o lo otro. Que poder, pueden. ¡¿Quién es nadie para hablar de lo que les está permitido?! ¡Como si hablan de la pesca del salmón en Yemen! Ahora... me permitirán opinar que a lo mejor la pesca del salmón en Yemen no es un tema que atrape a la chavalería que va al instituto en La Coruña o a la universidad de La Laguna. Poder, podrían. Ahora... no lo recomendaría. Pues lo mismo con Esperanza en mi opinión. Y si en antena además se oyen todo el rato risas forzadas que te mueres cada medio minuto... ¿Podremos decir que escuchamos demasiadas risas falsas, no? Que igual son verdaderas... pero... Bueno... Va, venga, no. No cuela.
La opinión mía, la vuestra, la de cualquiera que comente en el blog.... desde luego que no tiene más valor que la de cualquier oyente. Pero ojo: No tiene menos valor que la de cualquier oyente.
Desde luego que el hablar 5 minutos seguidos de Esperanza Aguirre (o de política como un referente humorístico principal) no será (únicamente) el problema de la bajada de audiencia del programa. Será una suma de muchas cosas más que ellos sabrán (o quizá... no). Pero eso sí... noté un «melasudismo» y un pasotismo y una seguridad en su propio producto (no sé en base a qué) que quizá sí sea la causa de todo. El hecho de pensar que opine lo que opine la audiencia... qué más da.
Una vez «removida la pecera», vamos a poner un gráfico de los 5 programas despertadores más escuchados según el 2º EGM de 2012 (por eso de mirar datos antiguos con perspectiva y darnos cuenta de lo llamativo que es este dato de Los 40), y otro gráfico con los 5 más escuchados de 6 h. a 10 h. de la mañana y su versión «extendida», que es la audiencia hasta las 11 h. [O sea... el invento que hicieron en Los 40 para maquillar que estaban de bajada y que al final... pues...]
En blanco, Los 40; en verde Dial, en morado la Cadena 100, en negro está Europa [que en el caso de la derecha no está añadida esa hora de 10 h. a 11 h., así que sería mayor que en lo que muestro] y Kiss FM en ese color... feo.
Esta gráfica sirve para que veamos cómo en 5 años una distancia abismal ha pasado a ser un triple empate (y ojo, que el mal dato de Cárdenas en este EGM parece anómalo). Y el «¡Anda Ya!» bajando desde los 1.569.000 de media en 4 horas de programa que hizo Xavi Rodríguez en su última temporada (2013-2014) —y que con esa media que suponía una bajada «imperdonable» les echaron—, bajando, bajando, a los 1.220.000 de esta oleada (1.353.000 de media en esta temporada)... no sé si han sido muy permeables a las críticas o si han seguido a lo suyo. Porque... ¿Qué sabrá la audiencia?
Por primera vez desde que tengo memoria [habría que ver si en los años 90 «La Jungla» alguna vez tuvo más audiencia que Los 40 cuando aún no existía despertador] una musical distinta a Los 40 lidera las musicales por la mañana. Un hecho histórico.
¿Y por qué hablar de todo esto? Ya se sabe... porque es actualidad.