miércoles, 23 de diciembre de 2009

José Luis Velasco

En Nochebuena todo el mundo echa gente de menos. Y si alguien en la radio debe ser echado de menos el día de Nochebuena es José Luis Velasco. Ese "Por Fin Nochebuena" que hacía todos los años... Era lo que yo escuchaba antes de las cenas. Y era de las pocas cosas en la radio que no eran grabadas, refritos...

Si, como dije, cada programa es un clima, José Luis Velasco sabía crear un clima amable, tranquilo, pero como muy alegre, como de espectador de la vida. Era raro. Yo lo descubrí una tarde de verano en un carrusel de esos de domingo que se hace cuando no hay fútbol. Yo era un crío, y recuerdo que él puso "American Pie" y contó la historia de la canción tranquilamente, mientras hablaba de Galicia, de tal, de cual... No sabía cómo me podía entretener tanto un programa que quizá estaba en las antípodas de lo que yo pensaba que me iba a gustar.

Y no sólo oía sus carruseles, también "El Rompeolas" en verano, lo oía en esos programas de madrugada que hacía en fin de semana cuando yo volvía de por ahí... Él sobre todo hacía local en Madrid. Bueno, y en el "A Vivir..." hacía las mini-promos de ciclos de música, "de Moviemusic". Pero sobre todo yo lo tengo en la memoria por las nochebuenas. Una noche estaba yo de congreso y muy de noche (muy muy de noche) llegué a la habitación y en el boletín la noticia: "ha fallecido José Luis Velasco". Me quedé de piedra.

No seré yo quien quiera ponerme a la altura de Ángeles Afuera, que en este radiochip del echar de menos recuerda su figura. También podemos oír a Miguel Ángel Oliver cuando sustituía a Iñaki.

Esta Nochebuena, seguro, le hubiera vuelto a  escuchar a José Luis, como todos los años.

6 comentarios:

  1. Gracias por acordarte de uno de esos nombres no tan presentes entre el gran publico pero esenciales a la hora de hacer esa radio alejada de las horas de maxima audiencia,esa radio de las sustituciones que , suele ser mas creativa ,fresca y menos mimetica que aquella que dia a dia llena las horas solo con entrevistas y tertulias

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  2. Hoy llevaba a mi hermana y a mi cuñado en el coche y tenía puesto el CD de los "cuartetos de Arriaga", una de mis compañias favoritas para conducir...

    Les ha gustado.

    Tras explicar quién era el tal Arriaga, mi cuñado me ha preguntado... ¿y cómo lo descubristes...?

    Pues un locutor que siempre escuchaba los domingos, y los festivos, uno con voz grave, un tio culto, que realmente se convirtió en mi periodista favorito... faltó hace un tiempo...LE HE CONTESTADO.

    PERO no he sido capaz de decirle el nombre... TERRIBLE.

    Llevo varias horas en el ordenador (GOOGLEANDO, LOCUTOR,CADENA SER FALLECIDO...) hasta que por fin me reencontrado con JOSELUIS VELASCO, una gran periodista, culto y profundo, un extraño personaje que te hacia sentir muy bien, y sobre todo muy cerca de él.
    Yo también lo hecho de menos. Hoy he decidido no volver a olvidar su nombre.

    El nombre de quién me explicó quién era Arriaga.

    Me ha gustado ver que más gente se acuerda de él, y no olvida su nombre.

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  3. Durante muchos años tuve la suerte de colaborar con Jose Luis Velasco en las promos de música que hacia en la Ser. En lo profesional no hay nadie como él. Sigo sin encontrar a un periodista que sepa tanto de musica, que comunique tan maravillosamente bien como José Luis y que se de tan poca importancia. En lo personal, sigo sin encontrar un amigo como él. Hoy se cumplen algunos años de su marcha. Le sigo añorando mucho. No le olvidemos! Yo, desde luego, imposible.

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  4. También recuerdo al gran José Luis Velasco en Radio Madrid en un programa con Joaquín Turina. Eran magníficos.

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  5. Yo aprendí todo lo que sé de radio con él; colaboré en El Rompeolas varios años, entre otros, y me lo pasé genial. No estuve mucho tiempo, pero realmente es cierto que creaba una atmósfera especial. Me sentí siempre apadrinado por alguien cercano que rezumaba buen humor, bondad, ironía, conocimientos y cultura vastísimos, y que aunaba al tiempo una enorme seguridad y ninguna prepotencia. Lo que más admiraré siempre de él, profesionalmente, es su ritmo: no he visto a nadie que maneje los tiempos con esa pasmosa seguridad. Cuando me enteré de su muerte (y ya hacía seis años que le había perdido la pista por completo) me pareció una pérdida irremplazable. Seguro que descansará como estaba: en paz.

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