Ojo a lo de hoy, porque viene de un recorte de prensa que me mandó Toni Mascaró el año pasado y que me parece muy curioso. Atención al recorte de prensa de El País... 10 de octubre de 1991, hace ahora 30 años.
La historia es buenísima y no sé en qué quedaría... A ver si algún cacereño que estuviera en la movida sabe contar qué ocurrió después.
Es que esta noticia ahora sería más que impensable. De hecho, ya sería impensable antes de llegar al año 2000. Es flipante que dos locutores (que en aquel momento significaría exactamente eso: persona que locuta) pararan un informativo en la radio por decir que los redactores están leyendo las noticias que han escrito previamente.
Claro, si echamos la vista atrás, muy atrás, efectivamente la cosa fue así en una época: los locutores leían. Los periodistas eran casi una cosa ajena a la radio, y lo que primaba era la locución. Así que con ese marco mental, es normal que estos señores consideraran unos intrusos a esos periodistas que leían sus propias noticias.
Decían que eran celos profesionales...
Pero claro, la radio había cambiado y se había empezado a inundar de periodistas. En vez de tener dos figuras distintas, era más cómodo que el redactor en cuestión hablara directamente.
Sí, sí, sí, sí... Ya sé qué estáis pensando... Que esto os cae muy lejos, muy antiguo, de la radio rupestre... Que es muy paleto eso de que un periodista no pueda leer sus noticias. Que para que un mensaje llegue al oyente, mientras no tenga una voz escandalosamente horrible o no sepa hablar, claro que un periodista puede y debe leer sus noticias. ¡Faltaría más!
Y esto tan simple, que tenemos tan claro y que nos parece tan fácil de razonar me ha dado que pensar. Muchas veces que la voz es el equivalente a «estar bueno en la radio». Y a eso voy...
En la radio se suele pillar gente que escriba noticias... y haga bien la locución, y a ser posible tenga una voz muy bonita. En la televisión sin embargo hay muchas ocasiones en que se ha hecho el camino contrario... Tú pones a los redactores, que pueden ser todo lo feos que queráis, pero la que presenta los informativos en LaSexta, diría que sin excepción, son tías cañón que den muy bien en cámara. No sé si sólo leen las noticias o si también están a tope en la redacción, pero está claro que la persona que sirve el producto tiene que «estar bueno en la televisión».
El radiochip de hoy no sé si tiene que ver con todo esto... Bueno, sí. Va de una entrevista que le hicieron a Rocío Crusset, la hija de Carlos Herrera y Mariló Montero en «La Noche» de Arjona. Escuchad el radiochip del modelaje y me explico:
Es muy interesante, porque la descripción de esta entrevista rezaba: «Rocío Crusset, joven modelo sevillana hija de la periodista Mariló Montero y del locutor Carlos Herrera». O sea, que como Herrera sale en la radio, es locutor. Nada tiene que ver si hace esto o lo otro en la radio... El que pasa horas delante de un micrófono es locutor. No se diferencian oficios. Y Mariló Montero es periodista. Como todos sabemos, Mariló Montero ha salido mucho en la tele... Es la persona que nos servía un mensaje y presentaba un programa que quizá podrían haber presentado alguna de las redactoras del programa... Pero claro, ella daba muy bien en pantalla. Si tienes a varias personas que van a dar un mensaje, por muy preparadas que estén, en igualdad de condiciones se pilla a la que mejor da en cámara. ¿Se elige también a la que mejor da en cámara aunque otra menos agraciada lo hiciera algo mejor? Pues ahí entra la discusión.
Y en la radio antes eran dos cosas completamente distintas. Lo que querían estos locutores es transmitir su mensaje porque su voz, su dicción, etc. tenía que ser mejor que la de los periodistas que igual leían peor (cosa a la que damos mucho mérito, porque requiere preparación y todo eso), o porque su voz era más bonita (cosa a la que no damos ningún mérito, porque nos parece banal... como lo de estar bueno en la televisión). Porque por muy bien que pudiera leer tal locutor, por mucho que se preparase, si tenía voz de pito me juego dinero a que le decían que hasta luego, que probara en otro trabajo.
Así que la comunicación termina queriendo optimizar: combinar dar bien ante el micrófono o cámara y una cierta consistencia en el trabajo. En la optimización del producto está lo que consumimos. Y cuando hay cientos y cientos de aspirantes... Sí, quizá entre habilidades o aptitudes parecidas terminan cogiendo siempre a la que está buena, al mazado, al que tiene tal voz o tal otra. Si no estáis de acuerdo, esperad a escuchar a un locutor de la SER con voz de pito o a una presentadora de las noticias de LaSexta que sea mínimamente fea. Aquí debajo podéis dejar algún ejemplo... Aunque no creo que encontréis ninguno.