lunes, 5 de marzo de 2018

lo de Venezuela

Hace 5 años de la muerte de Hugo Chávez. 

Ahora todos somos expertos doctores en «venezuelología»; todos sabemos que si Maduro, que si la revolución, que si mogollón de petróleo, que si un sistema político o no currupto, todos sabemos que antes era o no corrupto, que si amistad con Cuba, que si Podemos, que si todo es mentira, que si hay colas en los supermercados, que si es todo manipulación de los medios, que si Monedero, que si «por qué no te callas», que si el golpe de estado de 2002, que si las elecciones son perfectamente legales, y que son perfectamente manipuladas. En España, a día de hoy, todos tenemos una opinión más o menos formada. La que sea, pero la tenemos. 

Hace unos cuantos años... Bueno... Yo, la verdad, no sabía demasiado. Mi conocimiento de Venezuela en 2008 se resumía en: 

- País que tenía petróleo a manta y que era muy amigo de los EE. UU., pero que ya no, o al revés, no sabía muy bien...
- Que Boris era de allí.
- Cuna de culebrones. 
- Que Chávez llegó poco menos que «a liberar el pueblo», pero que Boris Izaguirre contaba en la radio que había mucha gente a la que llamaban «ni-nis», que nada tenían que ver con ni estudiar ni trabajar, sino con gente que ni quería a Chávez ni a la oposición. ¿Pero Chávez no había liberado a la gente? No entendía muy bien. 
- Un chaval que iba a mi clase que era venezolano, al que una vez le preguntamos que si Chávez sí o no, vino a decir que era chavista, pero sin pronunciarse muy claramente. 
- Que un día que vino Gomaespuma a Zaragoza, a hacer el programa en directo, justo habían dado un golpe de estado en Venezuela, y yo no tenía muy claro si era eso bueno, malo, o ninguna de las dos cosas. 

Hasta aquí, mi limitadísimo conocimiento de Venezuela hasta hace 10 años. Una idea muy vaga. Empecé a coscarme de que algo pasaba «en plan de fondo» cuando escuché una tarde en «La Ventana del Verano», con Ana Guantes, un debate que hicieron entre dos señores: un venezolano «anti-Chávez» y un señor español «pro-Chávez». 

Me acuerdo perfectisimamente de aquella tarde de 2008. Aún no existía el blog (ni estaba en proyecto), y, lejos de pensar en el tema de Venezuela y de lo que me estaban hablando, yo estaba pensando cosas del rollo «vaya, en la SER en verano antes hablaban de cosas chorras y ahora me están metiendo un rollo de Venezuela, que me da igual». Hasta que en mitad de la entrevista... ¡Hostia! ¡Que la Guantes se puso farruca! Empecé a poner atención a lo que estaban hablando. Ana Guantes estaba enfadada con un invitado, porque poco menos que la había acusado de ser un títere periodístico del grupo para el que trabajaba (o sea, PRISA) y por tanto, de connivencia con el golpe de estado de 2002. Pero lo más fuerte es que el señor español que hablaba se ponía chulito además. 

El rato de radio al que me refiero es el que vas a escuchar en este radiochip venezolano: 



El tío me parecía que se estaba pasando cuatro pueblos. Hasta ese momento, eso era un debate entre un señor a favor y otro en contra de un régimen, y cada uno podía hablar de lo que quisiera. Uno de los invitados se puso a discutirle a Ana Guantes.

Años más tarde reescuchando este ratito de radio, me he puesto a mirar quién era quién. El español pro-Chávez era Carlos Fernández Liria, que es un filósofo que ha escrito varios libros sobre Venezuela. En 2016 presentó un libro llamado «En Defensa del Populismo», que presentó junto con Pablo Iglesias y Luis Alegre, de Podemos. Y por el otro lado, William Cárdenas es presidente de la Plataforma Democrática de Venezolanos en Madrid. Yo, en aquel momento, que ni estaba prestando atención ni me interesaba demasiado el tema, simplemente veía que eran dos señores con ideas contrapuestas y que uno de ellos se salía de la conversación para atacar a la periodista, que ni siquiera se había pronunciado por absolutamente nada. 

Fue esta tarde cuando me quedé pensando: «Ostras, lo de Venezuela tiene que ser fuerte, para que un debate normal se haya convertido en eso». Por otra parte, mi cabeza asoció «SER - ZP - no muy amigo de EE. UU., que ni se levantó Zapatero cuando pasó la bandera», y me sorprendió que acusara este señor a PRISA de estar «de parte de los enemigos del régimen venezolano». Como veis, mi razonamiento era simplista a más no poder. Pero repito: hace 10 años nadie éramos doctores en venezuelología. Era un tema que, seamos sinceros, nos resbalaba a todos un poco. 

Hoy, que se cumplen 5 años de la muerte de Chávez, me apetecía traer esta conversación de hace casi 10 años en la radio: Ese primer momento en que me di cuenta de verdad de que algo pasaba más allá. Un rato de radio que empezó aburriéndome, que estuve a punto de cambiar de cadena, y he terminado recordando 10 años más tarde. Ojo con hacer zápping. 

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