jueves, 21 de noviembre de 2019

¡Ñaki!

El tema de hoy... a ver... Quizá sea a pachas una mezcla de cuando un presentador es demasiado previsible y de cuando una anécdota se transforma a lo largo del tiempo, exagerándola tanto que al final llega a ser una caricatura de la realidad. 

Como todos sabéis, ha salido la sentencia de los ERE de Andalucía. Como habían condenado a Magdalena Álvarez, yo estaba completamente convencido, al 100 %, de que Federico al día siguiente estaría contando lo que cuenta siempre: la misma anécdota. 

Por mucho que miro, no
veo casco amarillo.
La imagen que veis es del primer informativo de Iñaki en Cuatro. Llamó la atención el que interviniera toda una ministra del gobierno español en plan corresponsal. Yo me acuerdo perfectamente de ver aquel primer informativo de Iñaki y, efectivamente, llamaba bastante la atención eso de que estuviera con el micrófono en directo para apoyar informar en la nueva andadura de la cadena, que no nos olvidemos, era cadena afín. 

Pero hasta aquí. Esta anécdota siempre la cuenta Federico. Siempre, siempre, siempre, siempre. Tanto es así, que sabía perfectamente que sacaría el tema. Lo divertido del tema es que según han pasado los años, aquella conexión ha sido adornada y exagerada. Federico la ha imaginado con casco de minero, con casco de obra, amarillo, con faro si me apuráis, y poco menos que como los reporteros que cubren la nevada del siglo, gritando al micrófono: «¡Ñaki, Ñaki!» como si necesitara ser escuchada. 

Escuchemos el radiochip ñaki: 



Es buenísimo, porque cada vez que cuenta la anécdota lo hace más exageradamente. Tanto, que cada vez es más cómica que la anterior. Si dentro de un año vuelve a contar la anécdota (siempre la misma), Magdalena Álvarez estaría en la historia dentro de un pozo, con un casco, arneses, haciendo puenting o bajo el Diluvio Universal. No sé si es más entretenido eso de acertar que va a contar la anécdota o ver las nuevas exageraciones que se va a inventar para contar la misma historieta. De verdad, es cómico. Un show.

Es como cuando una anécdota de infancia se cuenta y comenta muchos años más tarde y se le van haciendo añadidos para que suene más épico todo. Lo mismo. Porque el objetivo de Federico en realidad no es mover el voto o informar: es entretener. Lo otro tengo la sensación que termina siendo completamente accesorio. 

4 comentarios:

  1. Un momento absurdo explotado por otro absurdo

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    1. Pacman sabía que Federico iba a contar la anécdota, y yo sabía que Unknown iba a comentar porque no puede dejar la oportunidad de ciscarse en Federico, o Herrera.
      Y no me gustan los locutores, pero es que siempre es lo mismo con la ideología de los comentaristas.

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    2. Es lo que hay, aquí no juega ideología, juega el numerito delante de la gente

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  2. Qué bueno el radiochip ñaki. Está bien escuchar a FJL en plan cómico. Para desengrasar de Todo por la radio.

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