viernes, 21 de junio de 2019

«la radio de mañana»

Hace un tiempo alguien me dijo que le parecía muy pretencioso eso de que en el programa de Alsina sonara eso de que es «la radio de mañana». Esa persona me dijo que quedaba regular, que era como decir que eran unos adelantados a su tiempo, un flipe, una sobrada y que eso le caía fatal. La verdad es que no ponen demasiado este indicativo, pero lo podéis escuchar en este radiochip del mañana: 


Efectivamente, yo creo que con esta frase jugaban a eso y, a la vez, hacer la gracia con que simplemente era la radio de mañana. O sea, de la mañana, de cuando sale el Sol, vaya; de cuando te despiertas. El típico juego de palabras que se puede hacer en español pero no se puede hacer ni en francés, ni en inglés, ni en italiano, ni nada. 

Pero la verdad es que este juego de palabras ya lo habían empleado para la publicidad... Es muy difícil ser original con unas palabras tan comunes. Vamos a los años 80, y la SER publicitaba así su programa de las mañanas «Onda Media», que luego se apellidó «Aquí, la SER».


Me encanta esta publicidad, porque dentro lleva a la vez mucha caspa y mucha antigüedad. No... En realidad lo que me llama la atención es la ración triple de tópicos que empleaban. Iñaki era la radio «entera y verdadera» y destacaban su «peso específico». ¿Qué os parece lo de «fresco y dinámico»? Joaquín Prat estaba «en la Onda». ¿no es bonito? Igual en aquel entonces no sonaba tan antiguo como ahora, que la verdad... Y eso del «contagioso dinamismo» es como... argh. Y, como veis, sí jugaban a las claras con eso de «la radio de mañana» como la radio moderna; como si fuera el tipo de radio que se iba a hacer desde entonces. 

De hecho, fijaos en el lema de la SER: «la radio de mañana, hoy». Y lo más entretenido es ver cómo el programa se llamaba «Onda Media» a la vez que se veía en el dial un pedazo de banda de FM, con sus megahercios y todo. 

Como veis, este juego de palabras ya estaba hecho. Y, por cierto, la radio del mañana es la que se vio después: Es la radio que se despertaba al punto de la mañana. Cada vez más pronto. Pero para eso tendrían que pasar algunos años y que les asaltara en los 90 Antonio Herrero. Esto es otra historia... del pasado, pero tan del presente. 

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