martes, 26 de mayo de 2015

verde esmeralda

Esmeralda Marugán ha vuelto a la radio nacional. Para los mayores que yo, Esmeralda Marugán es la que fue sustituta de Encarna Sánchez en la COPE hace mil años. Para los más críos, como mucho, Esmeralda Marugán es una concursante de Supervivientes en 2006. 

La Marugán ya tuvo un cachito de protagonismo en el blog cuando hablé del "desierto vespertino" de la COPE. Ella misma pensaba que tenía que ser la sustituta de la gran estrella de las tardes, pero los jefes pensaron que lo mejor era pillar a alguien completamente distinta. Así que entró Mª Cruz Soriano por las tardes, y Esmeralda Marugán encontró acomodo en las madrugadas de diario de RNE. Luego yo le perdí la pista... Hasta "Supervivientes". 

Pero lo de hoy no va de hacer un recorrido "maruganesco". Lo de hoy iba a ser simplemente comentar que aquella sustituta de Encarna volvía a la radio, concretamente a Gestiona Radio, para hacer en directo un programa nocturno... Los martes. Suena raruno, lo sé. Pero... Los martes. Desde Madrid. Ella suele estar en Alicante, pero ese día... para toda España. 

Resulta que escuché su vuelta a las madrugadas. Su primer programa y en directo. Y fue tan comentable que no podía ser que no estuviera este programa comentado en el blog. De verdad, es digno de ser escuchado. Radiochip marugano:



Resucitando los 80, señora. Por un lado... Es genial que se pongan muchas ganas en un programa nocturno. Bueno, de madrugada. Gente, ganas... Y hacer un directo continuo. Qué bonito eso de que en un programa se respire complicidad entre la gente que está, crear la sensación de que algo pasa por ahí, que hay bullicio, que la gente tiene ganas de hablar... Hay muchísimos programas de las radios grandes que carecen de estos factores tan importantes. 

Pero salió un programa que de cutre me quedé enganchado. Enganchado para un día, claro. Porque en el fondo eso tenía el magnetismo de lo desconcertante. 

Por un lado, eso era una especie de "tengo un programa nacional, y aunque sea un día a la semana en un horario secundario y en una radio menor, aquí voy a presumir de amistades". Y ahí reunió a sus amigos y mejores conocidos. Yo tenía la sensación de que en el fondo nos estaba ofreciendo un homenaje a ella misma y sus amistades. Un homenaje que en numerosas ocasiones no tenía sentido para los que estábamos al otro lado, porque comentaban unas cosas intrascendentes en un pan raruno... Como si la Marugán fuera una estrellaza hoy en día. Yo sabía quién era porque así de friki soy... Pero cualquiera que la escuchase diría: "¿Por qué estas microentrevistas no llevan a ningún lado?" O peor... "¿De qué narices están hablando y por qué no me entero de lo que están hablando?"

Yo iba flipando a la vez que me iba maravillando... Ya digo... Magnetismo de lo desconcertante. Por un lado flipaba porque hablaban de lo del sujetador-almohada -habéis oído bien- como si todo el mundo supiéramos del invento. Era tan raro todo que yo estaba al otro lado flipando [no me canso de usar la palabra]. ¿Que iban a hablar del sujetador-almohada? Luego, me hacía gracia a la vez que se me ponían los pelos de punta mientras hacían chistes de maricones setenteros a la vez que entrevistaban a alguien que hacía bromas setenteras sobre si era gayer, muy gayer o el más gayer de España por lo menos. Era tan rancio a la vez que tan... desconcertante, sí. Es que esa es la palabra. Y qué endogámico todo. 

El programa toca con los dedos en el techo cuando entre tanto cachondeo, tanto invitado y tanto reencuentro, tienen al teléfono a un invitado misterioso que estuvo esperando 20 minutazos y que se cabreó. Que se cabreó y pasó de entrar ya en el programa. A partir de ese momento le afearon la conducta a Pedro Ruiz -el invitado que desesperó- y creo que reviví algo del "encarnismo" que tanto atrapó a la gente. De repente, empezó a ser el centro de atención su espantada y los chistes derivados. "Dedicado a Pedro Ruiz, tal..." Yo, oyente, pensaba: "qué bien han quedado formalmente con Pedro Ruiz pero qué caña le acaban de dar por la espantada". Todo muy de buenas maneras, eso sí, pero... ¡Chasca! 

Aparte de todo esto, en vez de nombrar cada una de las emisoras de la cadena, o en vez de hablar de toda Gestiona Radio, todo el rato nombraba la emisora de Madrid, con su frecuencia y todo. Como si así le diera importancia... "Madrid". ¡Oh, Madrid! Y luego, que las intervenciones del programa, y mira que había gente por el estudio, iban después por teléfono. ¡Toma castaña! 

Podéis ir rebuscando... Pasando el cursor por encima y escuchar estos momentos de radio. De radio antigua. Con sus cosas buenas y sus cosas malas. No sé si pega con 2015, pero lo cierto es que tuve la sensación de meterme en un túnel del tiempo hacia la radio antigua. Y me hizo gracia. Lo desconcertante de estas cosas... que me atrapa... Pero es puro frikerío. Fue como un placer culpable. No quería comentar el programa... 

Quería comentar este programa en concreto. Esta especie de programa en el que el oyente se siente raro... En el que siente que está escuchando a una diosa de la comunicación arropada por sus amigos, y que no entiende muy bien de qué rollo van. ¿Esmeralda Marugán o la versión española venida a mucho menos de Mirtha Legrand? Ambas. Porque tuve la misma sensación escuchando este programa que viendo el programa de la tele argentina. Que no entiendo nada, no entiendo el buen rollo, que eso está vacío, que no sé dónde está ese magnetismo que todo el mundo le atribuye... pero por un día me quedé escuchando y alucinando, incrédulo de que eso se emita. 

Los martes, ya sabéis... Tenéis cita con vuestra amiga Mirtha Esmeralda. Años 70 o años 80. Más o menos. Pero en 2015.

2 comentarios:

  1. Esmeralda Marugán estaba en Levante TV con un programa semanal de charlas donde una peluquería patrocinaba el espacio y qué no podía faltar? un secador de peluquería en el atrezzo

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