sábado, 2 de enero de 2016

el boca a boca

El otro día salió en la comida el tema del "Sálvame Deluxe". Lo de Toño, la Belén Esteban, que si volvía Rosa Benito... Lo típico. Y mi padre vino a decir que "pasaba de esas mierdas" y que se fue a la cama a dormir. Bueno... a dormir, no exactamente. 

Porque duerme con la radio.

Y en la comida cambió de tema. Me estuvo explicando lo que estuvo escuchando en la radio... mientras se descojonaba. En cuanto empezó a contarme la historia, le dije: "eso tiene pinta de que te pusiste al Ortega". 

Efectivamente. Hay dos cosas que pasan de wasap en wasap que tienen que ver con la radio: Por un lado, las historias de fósforos de Herrera, y por otro lado, las historias del Ortega. Pero muchas veces la gente se pasa estas cosas sin saber el autor, ni de qué programa se trata... Son cosas "de internet". Y esto precisamente ya fue un tema del blog. 

Mi padre hizo algo que es mucho más potente que todas las redes sociales del mundo mundial: contarme, entre carcajadas, todo lo que pasó en el programa del Ortega. Todo. Yo creo que contarme el programa le costó tanto como lo que dura el programa. 

Muchas veces he criticado el que estén tan pendientes en las radios de lo que se publicitan los programas en redes sociales. Obviamente, esto es efectivo. Sirve. Pero lo consideran efectivo porque... ¡es medible! 

Las radios -las empresas en general, sean medios de comunicación o panaderías- se ponen todas locas con este tipo de mediciones. Locas. Pero porque lo pueden cuantificar. El boca a boca, esa media hora de mi padre hablándome del programa que escuchó en la radio... eso no tiene precio. Y no es cuantificable. Las empresas no saben que esa publicidad frontal está produciéndose. Lo que me vendió al Ortega -como si no lo conociera- no tiene precio. Esa publicidad, tan directa, tan... brutal... eso escapa al control de las empresas. 

Parece que las empresas olvidan que lo importante, donde mejor se publicitan las cosas, es con el testimonio en primera persona de alguien que te lo recomienda. Claro que la publicidad es efectiva... por supuestísimo. Pero la más efectiva son las críticas positivas o negativas de alguien al que conoces y te cuenta cómo son las cosas. 

Estoy seguro de que el éxito de muchos programas se deben a este "boca a boca". Siempre pongo el ejemplo de las historias de los críos de Jimeno en la Cadena 100. Estoy convencido de que el programa se propaga después de dejar a los críos en el colegio, mientras se charla después. "Uy, he escuchado una cosa buenísima... ¡qué risa!" Y pum... otro para la saca. 

El boca a boca es la viralidad parda. La brutalidad publicitaria efectiva. Es eso que escapa a las empresas. Y... ¿Qué es necesario para que se produzca este tipo de publicidad brutal? Pues...

Dar un buen producto. Ya.

Mejor dicho: dar un buen producto y que sorprenda al oyente. Y que además quiera comentarlo. No es necesario que maneje redes sociales. Cualquier charla navideña vale. Y si en esa mesa sale alguien que de repente dice: "Yo también escucho tal..." Entonces ese programa, el que sea, ha ganado tantos oyentes potenciales como comensales haya. El efecto de "pues yo también...." 

Por cierto, que el radiochip de hoy es ese programa que me explicó mi padre el otro día. Radiochip viral: 



En realidad, lo que quiero decir con todo esto es que las empresas a veces se empeñan en publicitar cosas -que no solo está bien, sino que además es muy efectivo-, pero no sé si gastan tantos esfuerzos en dar contenidos realmente sorprendentes y novedosos. Menos samba... 

Digamos que me gustaría que gastaran tantos recursos y tanta imaginación en hacer productos tan buenos que se publicitaran "por sí mismos". Que quizá gastan las empresas muchos más recursos en publicidad y marketing que en parir productos que luego se publiciten... con el boca a boca. Más curro de agujero, más pilotos, más autocrítica. 

Más pasta en guionistas, locutores y gente con ideas, y menos en anuncios de tele. Ya sé que lo de la tele es rápido. Pero se desvanece rápido. Lo otro es más lento... De hecho, mucho más lento. Pero seguro. 

8 comentarios:

  1. Y tampoco vendría mal que vendieran al Ortega como tal. Porque mucha gente no sabe en qué cadena está. Que él se vende solo, pero si encima la gente supiera dónde encontrarlo...

    Aunque, bien pensado, Ortega nos sigue gustando porque (aún) no termina de ser comercial. Y por muchos años.

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    1. en qué cadenas* está. Bien pensado, lo difícil es no encontrarse a Ortega ;)

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    2. ¿En onda cero y la COPE?
      Para los de fuera de Cataluña, también tiene sección en el programa de Clapés en RAC1.

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    3. En Onda Cero también te encuentras al Ortega, hace poco Radiochips habló de eso. xd

      Y en RNE tiene sección, al menos en No es un día cualquiera, no sé si en algún programa más.

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  2. Yo estoy con C. No estoy nada de acuerdo en que sea un sistema útil de venderse cuando la gente va pasando estas cosas sin saber realmente quién es (Ortega u otro) y dónde escucharlo. Eso no sirve para nada.

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    1. En un grupo de whatsapp de gente tántrica (sic), en el que estoy, suelen poner cosas de Ortega, pero yo no digo que son suyas ni de qué cadena son. Lo reconozco, no quiero que se haga comercial ;)

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  3. Pues yo no consigo que me haga gracia, me parece que es bastante repetitivo y cansino. De hecho es el único, junto con Castelo, al que no oigo por el podcast de Oh my LOL

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