El Monopoly de radio sigue poniendo calles, y hoy el título es "venidos a menos". El tema de hoy es muy interesante. El tema de hoy es "la reconversión de los locutores de musicales". En realidad es el tema de fondo.
En el Monopoly de radio tenían que aparecer también esos locutores de musicales que te enganchan cuando eres crío y que te hacen pillar el hábito de escuchar la radio, que es una cosa crucial. Son (eran) mucho más importantes de lo que luego se acuerdan de ellos en los libros de radio.
Pero estamos en las casillas baratas, y, aunque representativos, aunque imprescindibles en nuestros recuerdos, con el tiempo nos damos cuenta de que los que engancharon tanta gente a la radio quedan... digamos... en un segundo plano.
Los tres que aparecen en las casillas fueron auténticos iconos, pero por distintas razones han ido o fueron a menos. Todavía no he hablado del gran Joaquín Luqui en el blog, que ahora parece que han inventado el fenómeno fan, pero es que Luqui era "el fan de los fans", y eso de los programas de fans es más viejo que la sopa de ajo. Por cierto, que le he colocado la primera ficha del tablero versión radio, que es una gramola, porque hizo un programa en los tiempos antiguos con Joaquín Guzmán. Y está en este "barrio" porque en sus últimos años lo tenían por ahí dando vuelta sin saber muy bien dónde colocarlo... Me da cierta sensación de que le tenían marginado al pobre Luqui. Pero eso será otro tema además.
Luego, por ejemplo, Juanma Ortega. Locutor reconocible y reconocido, que fue todo un éxito en el "¡Anda Ya!" (fue el que lo subió arriba)... pero que después misteriosamente lo quitaron, luego ha vuelto a la SER, pero que haciendo de animador del Carrusel no brilla ni la mitad de lo mitad de lo que brilló. Y luego, otro ejemplo, como Abellán, que era el niño mimado de Los 40, que se fue a triunfar en la competencia, que triunfó en Cadena 100, pero... se pasó a deportes, y luego ha ido languideciendo su presencia en la radio hasta convertirse poco a poco en "el de lo de Mecano", y que tiene entre manos un proyecto megainnovador y revolucionario del que no se sabe nada. Y ojo, porque Abellán fue de los más grandes de la radio.
De todos modos, mal que bien, estos tres ejemplos, como muchos otros, han ido haciéndose un hueco en la radio. Aunque ni Juanma Ortega ni Abellán sean lo que un día fueron en cuanto a popularidad y repercusión, pues no cabe duda de que "ahí están". Pero el tema de hoy es "la reconversión". Por cierto, el radiochip es de cuando Juanma Ortega hacía fórmula... radiochip orteguiano:
¿Qué ocurrirá con los locutores de anteayer? No digo ya los que están saliendo hoy; digo los de estos últimos años. Los locutores de musicales que desde hará una década y pico (pongamos por ejemplo los locutores de radiofórmula local) pueden estar ahí sin tener ni idea de música, y si me apuráis alguno habrá que tampoco sepa de muchas otras cosas, porque tampoco es imprescindible para presentar discos. Es decir, un locutor de musicales puede estar ahí mil años y no tener ni un ápice de periodista musical, ni ganas (por poder ocurrir, puede ocurrir), y lo más difícil: está chungo que muchos locutores de musicales puedan terminar en un programa "de la convencional". En la radio musical de hoy trabaja mucha gente que sabe montar audios, pero que tampoco está muy enterada de lo que se habla en su convencional correspondiente. Ojo, no digo que todos ni que sean la mayoría... pero digo que haberlos, haylos. Como las meigas. Muchos de ellos han estado tan encorsetados en una determinada fórmula de hablar 3 palabras por hora, que luego tampoco piensan en ellos pasarse a "la convencional", aunque sean de "los listos de la clase". No se les reconoce a algunos, aunque sepan no sólo presentar discos. Tengo la sensación de que en los tiempos antiguos el paso de "DJ de éxito" a "locutor de éxito" o "entretenedor" era mucho más sencillo que ahora. Ahora un locutor de musicales es considerado casi un pañuelo. Total, hablan tan poquito y se les conoce tan poquito, que lo mismo le da al oyente que le hable uno u otro. Son fácilmente reemplazables con otro que sea más joven y cobre menos. Y si además es un guaperas, mejor, para la web. Ser locutor de musicales en los dosmiles se parece cada día más a ser futbolista, pero cobrando casi como cualquiera. Y si me apuráis, casi tiene más mérito.
No sé si habéis hecho la prueba... Coged a un par de amigos que oigan la radio pero que no sean frikis como nosotros. Y decidle qué radio musical escuchan. Muy difícilmente os sabrán decir el nombre de más de un locutor o dos... Y eso hace unos pocos años creo que aún era más claro. Ni idea. Saben quiénes hacen los programas (o si oyen programas deportivos se saben quiénes son todos), pero locutores de radiofórmula... ¿qué más da? Así que... ¿qué arrastre de gente se asegura un jefe de radio poniendo a uno de musicales en su generalista? Obviamente, cero patatero, o casi. Unos pocos afortunados.
O sea, resumiendo todo este tocho: que creo que las emisoras musicales pillan a locutores como si fueran un paquete de kleenex. Que mientras les suenen bien, bien; pero que luego si no tienen futuro... pues mira tú, el problema es del locutor. El locutor de musicales ya no evoluciona locutor con voz guay o periodista musical, "programador musical" o a "entretenedor", o a "animador"... Yo creo que difícilmente encuentran "la luz". Bueno, es que para su trabajo tampoco les piden mucha cosa más. En ocasiones es un callejón sin salida. Es decir, que hay muchos ejemplos en los que sí, luego hacen otras cosas (que vuelvo a decir que hay ejemplos para todo), pero en general, siempre suelen "venir a menos". ¿Qué soluciones de futuro tienen los locutores de musicales en general? No sé, una buena sería sacarse unas oposiciones entre intervención e intervención, por ejemplo, que hay veces que te olvidas de que hay alguien al otro lado cuando estás escuchando, aunque ahora es verdad que hablan más que hace 5 o 6 años.
En lo que nos "toca" a nosotros, los oyentes, nuestros referentes de radio musical suelen ser recuerdos pasajeros. Los de Radio 3 tienen la mala suerte de no haber sido nunca estrellazas de la radio, pero tienen la buena suerte de tener su público fiel y poder vivir de poner ellos los discos, cosa que las megaestrellas nunca podrán hacer. Los que pudieron, mal que bien siguen formando parte de nuestra radio (y de ahí que se merezcan un recuerdo en forma de casillas de un tablero), pero los de hace unos pocos años... ¿formarán parte de nuestra radio futura? La ley del desierto.