Ya han pasado algunos días del 25º aniversario de M80. Y ahora que ya casi hemos olvidado ese día, me apetece recuperar un momento de radio que me pareció especialmente interesante por varios motivos: embarazoso, simpático, evocador, y explicativo.
En el «Wake Up», que es el actual programa de las mañanas de M80, estuvieron entrevistando a gente que estuvo en ese mismo horario en el pasado. Estuvo Guillermo Fesser... y Alfonso Arús. En realidad Arús estuvo también en Radio Minuto, que es formalmente «la mitad constituyente» de M80.
Me gustó este ratito que estuvieron con Arús. No sólo por el mero hecho de escuchar a Arús (que eso siempre es genial), y comprobar el ritmo que sigue teniendo cuando habla, su rapidez... Bla, bla, bla... Peloteos aparte, vamos a lo interesante. Jorge Sánchez, el presentador que muchos le conoceréis por haber estado en Los 40, e Inés Vila, le preguntaban primero por eso de que no madrugaba demasiado... Porque eso de empezar ahora a las 6 h. es un postureo. En realidad, como todos sabéis, el grueso de la audiencia empieza a levantar a las 7 h.
Después, hablaron de la libertad que tenían para hacer el programa. Bromeaban con eso de que si hubiera intentado hacer el mismo programa ahora hubiera sido un «Arús con Leche sin Lactosa». Arús hablaba de la injerencia para diseñar estos programas. Arús decía que era cutre o sui generis... Cuando en realidad, como decía Jorge, querría decir libre.
Arús habló de cómo innovaron muchísimo: sonidos, músicas movidas de fondo (esto no lo dijo él, pero lo añado yo), sacar cortes de la tele... Y lo más sonrojante (no para el programa en sí, sino para buena parte de la radio musical en general) fue cuando Jorge le preguntó por un consejo. Arús le dijo que mejor que no, porque seguro que le daría los consejos contrarios a los de sus jefes. Dijo que quizá a esas horas lo más conveniente quizá fuera tener una alternativa a las convencionales, y que para poner música ya estaba el resto del día. Vaya... qué poco moderno que es Arús. [Guiño, guiño, codazo, codazo, otro guiño, lengua fuera, y otro codazo y pisotón debajo de la mesa.]
Esto viene a cuento, porque vino Arús a ensalzar eso de los programas casi diríamos «de autor» que siempre ha tenido M80: Gomaespuma, Pablo Motos... Luego empezó a añadir nombres (¡ay, que se metía en un jardín!) pero fue un momento en el que vino a evidenciar lo que muchos pensamos: Que llegó un momento en que dejaron de hacer productos distintos y pasaron a hacer formatos en plan extranjeros y sin chicha. Obviamente, los programas de Arús, Gomaespuma o Pablo Motos eran una cosa, y los que vinieron después... otra. Incluso lo de Ponseti, que por mucha sección y palabra que tuviera, no dejaba de ser un producto precocinado.
Podéis escuchar la entrevista en este radiochip güéicap:
Celebrar los 25 años de M80, tal y como están, en horas bajas, era una misión casi imposible. Por un lado, quedaría muy triste y descafeinado no hacer nada por esta fecha. Hubiera sido para llorar casi. Y para matar. Por otro lado, celebrar el aniversario recordando grandes momentos de la cadena no dejaba de ser un melancólico viaje al pasado en el que nos recordasen cada pocos minutos que la cadena brilló por las mañanas con muchos programas, que la gente añora a Ángel Álvarez, que por las noches sonaba una monedita y que cuando hacían el programa fuera petaban los auditorios de universitarios, que tenían locutores musicales de renombre, programas alternativos...
Sí, irremediablemente, mirar al pasado de M80 es como cuando un señor que ha sufrido mucho y acaba de salir de una operación mira una foto de cuando era guapo y lozano. M80 es la emisora más moldeable, maleable, potencialmente atractiva y con mejor imagen de marca para volver a hacer algo chulo con ella. Es una pena total que una radio que era una joya (y que potencialmente lo sigue siendo) esté como está. Me encantaría que me hicieran volver a ser oyente habitual.